lunes, 23 de septiembre de 2019

¿Y la luna?


En el pozo la guardaron.
Para que no la robasen
en el pozo la guardaron
-como una onza en un bolso-
aquellos fieros románticos.

Y estuvieron dos cipreses
la noche entera velando.
La noche entera de un siglo
los dos cipreses velaron.

Pero fue en vano, fue en vano,
toda la vela fue en vano.
Al llegar la madrugada
el Sol levantó los brazos
y asomó sobre la sierra
su rostro congestionado
de risa,
que gritaba:
¡la han robado, la han robado, la han robado!...

León Felipe.

viernes, 20 de septiembre de 2019

Dame tu oscura hostia.


No te apiades de mí,
luz cenicienta.
Dame tu oscura hostia,
tu último pan...
Un sueño sin retorno y sin recuerdo.
Déjame hundirme en ese pozo negro,
más abajo del limo y de la larva...
Donde la vida es un fantasma verde
que nadie vio jamás.

León Felipe.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Las hojas de un tilo.


Una dorada luz
-es por la tarde,
ya es un setiembre bajo un sol de otoño-
fulge sobre el envés de algunas hojas,
más sosegadas que las amarillas,
dispuestas a morir en su hermosura.

Jorge Guillén.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Aventad las palabras.


Deshaced ese verso,
quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma...
Aventad las palabras...
y si después queda algo todavía,
eso
será
la poesía.
¿Qué importa
que la estrella esté remota
y deshecha la rosa?
Aún tendremos
el brillo y el aroma.

León Felipe.

martes, 17 de septiembre de 2019

El descaminado.


¡Si pudiese dormir! Aun me extravío
por ese insomnio que se me rebela.
No sé lo que detrás de la cancela
me ocurre en mi interior aun más sombrío.

Dentro, confuso y torpe, me desvío
de lo que el alma sobre todo anhela:
mantener encendida esa candela
propia sin cuya luz yo no soy mío.

¡-Descaminado enfermo-!
Peregrina tras mi norma hacia un orden,
tras mi polo de virtud va esta voz.
El mal me parte.

Quiero la luz hurnilde que ilumina
cuerpo y alma en un ser, en uno solo.
Mi equilibrio ordinario es mi gran arte.

Jorge Guillén.

lunes, 16 de septiembre de 2019

Tu desnudo.


El cielo de tu tacto
amarillo cubría
el oculto jardín
de pasión y de música.

La caricia del alma
-brisa en temblor- movía
todo lo que tú eras.

¡Qué crepúsculo bello
de rubor y cansancio
era tu piel!
Estabas como un astro sin brillo,
recibiendo del sol
la luz de tu contorno.

Sólo bajo tus pies era de noche.

Manuel Altolaguirre.

viernes, 13 de septiembre de 2019

Mirar y admirar.


Me detengo. Lo adiviné: Tiziano.
Un gran señor otea varias diosas.
También yo me complazco en los follajes
Y su cobrizo tono así lejano.
¡Quiénes aquellas damas sobre losas
De galerías y azoteas? Trajes
Oscuros, pero...
A mi lado, real, esta una dama.
No me ve. Soy un cero
-Soy realidad- ante ella, que reclama
Pintura.
Mi vista se aventura
Con un fervor cortés
-En mi cortés costumbre-
Por la forma viviente,
Que jamás ni comparo ni confundo
Con el fingido mundo,
Ahora Veronés.
No hay Venus de verdad que no relumbre
Sin mi adhesión y mi vivir no aliente,
Ahora también, que mal o apenas veo
-Otro piso propone el gran museo-
Esta flor de Matisse. Atrae la dama.
¿Fugitiva? No importa. ¡Cómo llama!

Jorge Guillén.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...