lunes, 5 de diciembre de 2016

Mi cuarto.



Estoy solo y no sé quiénes
están sintiendo mi ausencia.

El teléfono me dice
el nombre de quien me espera,
y dejo el cuarto vacío
igual que un cuerpo que sueña.

Cuando yo no esté, otras voces
circularán por las venas
de alambre, brotando dentro
de un corazón sin respuestas.

¡Qué voces desfallecidas
encontraré cuando vuelva!
Tejerán un aire espeso,
enmudecerán sin fuerza.

Y no sabré quién llamó,
y no sabré quién me espera.
Sólo estaré sin aquellos
que estén sintiendo mi ausencia.

Manuel Altolaguirre.