viernes, 28 de diciembre de 2012


Yo voy soñando caminos...


Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...

¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero,
a lo largo del sendero...
-La tarde cayendo está-.

En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día;
ya no siento el corazón. 


Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino se serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
Aguda espina dorada,
quién te volviera a sentir
en el corazón clavada.


Antonio Machado.

jueves, 27 de diciembre de 2012


Del transcurso


Miro hacia atrás, hacia los años, lejos,
Y se me ahonda tanta perspectiva
Que del confín apenas sigue viva
La vaga imagen sobre mis espejos.

Aun vuelan, sin embargo, los vencejos
En torno de unas torres, y allá arriba
Persiste mi niñez contemplativa.
Ya son buen vino mis viñedos viejos.

Fortuna adversa o próspera no auguro.
Por ahora me ahínco en mi presente,
Y aunque sé lo que sé, mi afán no taso.

Ante los ojos, mientras, el futuro
Se me adelgaza delicadamente,
Más difícil, más frágil, más escaso.


Jorge Guillén.

miércoles, 26 de diciembre de 2012


Vida cotidiana


¡Vida sin cesar cotidiana!
Así lo eres por fortuna,
y entre un renacer y un morir
día a día te das y alumbras
lunes, martes, miércoles, jueves
y viernes y...

Todos ayudan
a quien va a través de las horas
problemáticas pero juntas
en continuidad de rosario
¡dominio precario!

Se lucha
por asentar los pies en tierra,
por ser punto real de la curva
que hacia los espacios arrastra
nuestra ambición de criaturas,
anhelantes de hallar contacto
con los relieves, las arrugas
de la realidad inmediata,
por eso difícil y dura,
dura de su propio vigor,
que mis manos al fin subyugan
de costumbre en costumbre.

¡Vida tan cotidiana! Sin disculpa.

Jorge Guillén.

viernes, 21 de diciembre de 2012


La plaza


Era una gran plaza abierta, y había olor de existencia.
Un olor a gran sol descubierto, a viento rizándolo,
un gran viento que sobre las cabezas pasaba su mano,
su gran mano que rozaba las frentes unidas
y las reconfortaba.

Y era el serpear que se movía
como único ser, no sé si desvalido, no sé si poderoso,
pero existente y perceptible, pero cubridor de la tierra.

Allí cada uno puede mirarse y puede alegrarse
y puede reconocerse.
Cuando en la tarde caldeada, solo en tu gabinete,
con los ojos extraños y la interrogación en la boca,
quisieras  preguntar algo a tu imagen,

no te busques en el espejo,
en un extinto diálogo en que no te oyes.
Baja, baja despacio y búscate entre los otros.
Allí están todos, y tú entre ellos.
Oh, desnúdate y fúndete, y reconócete.


Vicente Aleixandre.

jueves, 20 de diciembre de 2012


Arbol de ti nacido. 


Crecer siento profunda y dulcemente 
hacia dentro del tronco de mi vida, 
una raíz de savia renacida 
que en ti tan solo encuentra tierra y fuente. 
¡Oh qué inmenso fluir, qué ser presente 
el ansia renovada y sin medida 
que estalla a cada instante, y sin herida, 
me inunda de una sangre más ferviente! 
¡Oh tierra y cielo y flor y rama nueva, 
árbol de ti nacido ya en la cumbre 
del monte de mis días a deshora! 

¡Hasta el más alto tallo, sube y lleva 
tu savia radical la ardiente lumbre 
de este amor mío en rumbo hacia la aurora!.

Juan Chabás.

miércoles, 19 de diciembre de 2012


¿Empeñé tu memoria? ¡Cuántas veces!


¿Empeñé tu memoria? ¡Cuántas veces!
La vida baja como un ancho río,
y cuando lleva al mar alto navío
va con cieno verdoso y turbias heces.

Y más si hubo tormenta en sus orillas,
y él arrastra el botín de la tormenta,
si en su cielo la nube cenicienta
se incendió de centellas amarillas.

Pero aunque fluya hacia la mar ignota,
es la vida también agua de fuente
que de claro venero, gota a gota,

o ruidoso penacho de torrente,
bajo el azul, sobre la piedra brota.
y allí suena tu nombre ¡eternamente!

martes, 18 de diciembre de 2012


Gozo del tacto


Estoy vivo y toco
Toco, toco, toco.
Y no, no estoy loco.

Hombre, toca, toca
lo que te provoca:
seno, pluma, roca,

pues mañana es cierto
que ya estarás muerto,
tieso, hinchado, yerto.

Toca, toca, toca,
¡qué alegría loca!
Toca. Toca. Toca.


Dámaso Alonso.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...