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viernes, 17 de julio de 2015

Amor, no sé qué cálidos rumores...







Amor, no sé qué calidos rumores
tienen esta mañana las colmenas.
Amor, no sé qué pálidos colores
hay en las cumbres altas y serenas.

No sé, amor, de qué trémulos dulzores
están las flores y las frutas llenas,
ni por qué son más dulces los olores
que vienen al abrir las alacenas.

No sé qué tienen, amor, esta mañana
que suenan como un ángelus lejano
cuando sale el rebaño, las esquilas;

y que al abrir de pronto la ventana,
alondras al alcance de mi mano
se quedaron mirándome tranquilas.



José María Souvirón.

lunes, 20 de octubre de 2014

Cúbreme, amor, el cielo de la boca.





Cúbreme, amor, el cielo de la boca 
con esa arrebatada espuma extrema, 
que es jazmín del que sabe y del que quema, 
brotado en punta de coral de roca. 

Alóquemelo, amor, su sal, 
aloca tu lancinante aguda flor suprema, 
doblando su furor en la diadema 
del mordiente clavel que la desboca. 

¡Oh ceñido fluir, amor, 
oh bello borbotar temperado de la nieve 
por tan estrecha gruta en carne viva, 
para mirar cómo tu fino cuello se te resbala, 
amor, y se te llueve de jazmines 
y estrellas de saliva!



Rafael Alberti.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Amor, amor, catástrofe.


Amor, amor, catástrofe.
¡Qué hundimiento del mundo!
Un gran horror a techos
Quiebra columnas, tiempos;
Los reemplaza por cielos
Intemporales. Andas, ando
Por entre escombros
De estíos y de inviernos
Derrumbados. Se extinguen
Las normas y los pesos.
Toda hacia atrás la vida
Se va quitando siglos,
Frenética, de encima;
Desteje, galopando,
Su curso, lento antes;
Se desvive de ansia
De borrarse la historia,
De no ser más que el puro
Anhelo de empezarse
Otra vez. El futuro
Se llama ayer. Ayer
Oculto, secretísimo,
Que se nos olvidó
Y hay que reconquistar
Con la sangre y el alma,
Detrás de aquellos otros
Ayeres conocidos.
¡Atrás y siempre atrás!
¡Retrocesos, en vértigo,
Por dentro, hacia el mañana!
¡Que caiga todo! Ya
Lo siento apenas. Vamos,
A fuerza de besar,
Inventando las ruinas
Del mundo, de la mano
Tú y yo
Por entre el gran fracaso
De la flor y del orden.
Y ya siento entre tactos,
Entre abrazos, tu piel,
Que me entrega el retorno
Al palpitar primero,
Sin luz, antes del mundo,
Total, sin forma, caos.

Pedro Salinas.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...