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martes, 17 de diciembre de 2013

Te doy mi alma desnuda.



Te doy mi alma desnuda,
como estatua a la cual ningún cendal escuda.

Desnuda con el puro impudor
de un fruto, de una estrella o una flor;
de todas esas cosas que tienen la infinita
serenidad de Eva antes de ser maldita.

De todas esas cosas,
frutos, astros y rosas,
que no sienten vergüenza del sexo sin celajes
y a quienes nadie osara fabricarles ropajes.

Sin velos, como el cuerpo de una diosa serena
¡que tuviera una intensa blancura de azucena!

Desnuda, y toda abierta de par en par
¡por el ansia del amar!

Juana de Ibarbourou.

viernes, 2 de agosto de 2013

La higuera.


Porque es áspera y fea,

Porque todas sus ramas son grises,

Yo le tengo piedad a la higuera.


En mi quinta hay cien árboles bellos:

Ciruelos redondos,

Limoneros rectos

Y naranjos de brotes lustrosos.


En las primaveras,

Todos ellos se cubren de flores

En torno a la higuera.


Y la pobre parece tan triste

Con sus gajos torcidos que nunca

De apretados capullos se visten...


Por eso,

Cada vez que yo paso a su lado,

Digo, procurando

Hacer dulce y alegre mi acento:

-Es la higuera el más bello

De los árboles en el huerto.


Si ella escucha,

Si comprende el idioma en que hablo,

¡Qué dulzura tan honda hará nido

En su alma sensible de árbol!


Y tal vez a la noche,

Cuando el viento abanique su copa,

Embriagada de gozo, le cuente:

-Hoy a mí me dijeron hermosa.





Juana de Ibarbourou.



  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...