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martes, 4 de noviembre de 2014

No busques, no.






Yo te he querido como nunca.
Eras azul como noche que acaba,
eras la impenetrable caparazón del galápago
que se oculta bajo la roca de la amorosa llegada de la luz.

Eras la sombra torpe
que cuaja entre los dedos 
cuando en tierra dormimos solitarios.

De nada serviría besar tu oscura encrucijada 
de sangre alterna,
donde de pronto el pulso navegaba
y de pronto faltaba como un mar que desprecia a la arena.

La sequedad viviente de unos ojos marchitos,
de los que yo veía a través de las lágrimas,
era una caricia para herir las pupilas,
sin que siquiera el párpado se cerrase en defensa.

Cuán amorosa forma
la del suelo las noches del verano
cuando echado en la tierra se acaricia este mundo que rueda,
la sequedad obscura,
la sordera profunda,
la cerrazón a todo,
que transcurre como lo más ajeno a un sollozo.

Tú, pobre hombre que duermes
sin notar esa luna trunca
que gemebunda apenas si te roza;
tú, que viajas postrero
con la corteza seca que rueda entre tus brazos,
no beses el silencio sin falla 
por donde nunca a la sangre se espía,
por donde será inútil la busca del calor
que por los labios se bebe
y hace fulgir el cuerpo como con una luz azul si la noche es de plomo.

No, no busques esa gota pequeñita,
ese mundo reducido o sangre mínima,
esa lágrima que ha latido
y en la que apoyar la mejilla descansa.



Vicente Aleixandre.

viernes, 9 de agosto de 2013

No, no me basta, no.


No, no me basta, no.
Ni ese azul en delirio
Celeste sobre mí,
Cúspide de lo azul.
Ni esa reiteración
Cantante de la ola,
Espumas afirmando,
Síes, síes sin fin.
Ni tantos irisados
Primeros de las nubes
-Ópalo, blanco y rosa-,
Tan cansadas de cielo
Que duermen en las conchas.
No, no me bastan, no.
Colmo, tensión extrema,
Suma de la belleza
El mundo, ya no más.
Y yo más.
Más azul que el azul
Alto. Más afirmar
Amor, querer, que el sí
Y el sí y el sí.
La tarde, ya en el límite
De dar, de ser,
Agota sus reservas:
Gozos, colores, triunfos;
Me descubre los fondos
De mares y de glorias,
Se estira, vibra, tiembla,
No puede más.
Lo sé, se va a romper
Si yo le grito esto
Que ya le estoy gritando
Irremisiblemente
A golpes:
"Tú, ya no más; yo, más."





  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...