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miércoles, 24 de enero de 2024


Sueño.



¡A los remos, remadores!
-Gil Vicente-


Noche.
Verde caracol, la luna.
Sobre todas las terrazas,
blancas doncellas desnudas.
¡Remadores, a remar!
De la tierra emerge el globo
que ha de morir en el mar.

Alba.
Dormíos, blancas doncellas,
hasta que el globo no caiga
en brazos de la marea.
¡Remadores, a remar,
hasta que el globo no duerma
entre los senos del mar!



Rafael Alberti.


viernes, 16 de diciembre de 2022

Historia y biografía de Rafael Alberti

 A Rosa de Alberti...

Rosa de Alberti allá en el rodapié
del mirador del cielo se entreabría,
pulsadora del aire y prima mía,
al cuello un lazo blanco de moaré.

El barandal del arpa, desde el pie
hasta el bucle en la nieve, la cubría.
Enredando sus cuerdas, verdecía,
alga en hilos, la mano que se fue.

Llena de suavidades y carmines,
fanal de ensueño, vaga y voladora,
voló hacia los más altos miradores.

¡Miradla querubín de querubines,
del vergel de los aires pulsadora.
Pensativa de Alberti entre las flores!

Rafael Alberti.

viernes, 28 de octubre de 2022

Madrigal al billete de tranvía.



  Adonde el viento, impávido, subleva
torres de luz contra la sangre mía,
          tú, billete, flor nueva,
cortada en los balcones del tranvía.

  Huyes, directa, rectamente liso,
en tu pétalo un nombre y un encuentro
          latentes, a ese centro
cerrado y por cortar del compromiso.

  Y no arde en ti la rosa, ni en ti priva
el finado clavel, si la violeta
          contemporánea, viva,
del libro que viaja en la chaqueta.

Rafael Alberti.

jueves, 28 de octubre de 2021

Rosa de Alberti allá en el rodapié
del mirador del cielo se entreabría,
pulsadora del aire y prima mía,
al cuello un lazo blanco de moaré.

El barandal del arpa, desde el pie
hasta el bucle en la nieve, la cubría.
Enredando sus cuerdas, verdecía,
alga en hilos, la mano que se fue.

Llena de suavidades y carmines,
fanal de ensueño, vaga y voladora,
voló hacia los más altos miradores.

¡Miradla querubín de querubines,
del vergel de los aires pulsadora.
Pensativa de Alberti entre las flores!

Rafael Alberti.

martes, 20 de abril de 2021

 



Luna mía de ayer, hoy de mi olvido,
Ven esta noche a mí, baja a la tierra,
Y en vez de ser hoy luna de la guerra,
Sélo tan sólo de mi amor dormido.

Dale en tu luz el reno perseguido
Que por los yelos de tus ojos yerra,
Y dile, si tu lumbre lo destierra,
Que será lana su destierro y nido.

Tiempos de horror en que la sangre habita
Obligatoriamente separada
De la linde natal de su terreno.

¡Ay luna de mi olvido, tu visita
no me despierte el labio de la espada,
sí el de mi amor, guardado por tu reno!


Rafael Alberti.

viernes, 21 de febrero de 2020

Retornos del amor en medio del mar.


Esplendor mío, amor,
inicial de mi vida,
quiero decirte, toda tú belleza,
aquí, en medio del mar, cuando voy en tu busca,
cuando tan solo puedo compararte
con la hermosura tibia de las olas.

Es tu cabeza un manantial de oro,
una lluvia de espuma dorada que me enciende
y me lleva a navegar al fondo de la noche.

Es tu frente la aurora con dos arcos
por las que pasan dulces esos soles,
con que sueñan al alba los navíos.

¿Qué decir de tu boca y tus orejas,
de tu cuello y tu hombros si el mar esconde conchas,
corales y jardines sumergidos, que quisieran al soplo
de las olas del sur ser como ellos?

Son tus costados como dos bahías en reposo, donde al
son de tus brazos sólo cantan, el silencio de amor que las rodea.

Triste es hablar, cuando se está distante,
de los golfos de sombra, de las islas
que llaman al marino que los siente
pasar, sin verlos, fuera de su vista.

Amor mío, tus piernas son dos playas,
dos medanos tejidos que se eleven con un rumor de juncos si no duermen
dame tus pies pequeños para andarte,
voy por el mar, voy sobre tí, mi vida,
para sentir todas tus riberas,

tú belleza, más bella que las olas
aquellas que en momentos se me parecen a tus
bellos ojos verdes…

Rafael Alberti.

lunes, 16 de diciembre de 2019

Elegía a Garcilaso (Luna, 1501-1536)


... antes de tiempo y casi en flor cortada.

G.DE LA V.

Hubierais visto llorar a las yedras cuando el agua más triste se pasó toda una noche velando
a un yelmo ya sin alma,
a un yelmo moribundo sobre una rosa nacida
en el vaho que duerme los espejos de los castillos
a esa hora en que los nardos más secos
se acuerdan de su vida al ver que las violetas difuntas abandonan sus cajas
y los laúdes se ahogan por arrollarse a sí mismos.
Es verdad que los fosos
inventaron el sueño y los fantasmas.
Yo no sé lo que mira en las almenas esa inmóvil armarnadura vacía.
¿Cómo hay luces que decretan tan pronto la agonía de las espadas
si piensan en que un lirio es vigilado por hojas
que duran mucho más tiempo?
Vivir poco y llorando es el sino de la nieve que equivoca su ruta.
En el sur siempre es cortada casi en flor el ave fría.

Rafael Alberti.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Cuba dentro de un piano.


Cuando mi madre llevaba un sorbete de fresa
por sombrero y el humo de los barcos
aun era humo de habanero.
Mulata vuelta bajera.
Cádiz se adormecía entre fandangos y habaneras
y un lorito al piano quería hacer de tenor.
Dime dónde está la flor
que el hombre tanto venera.
Mi tío Antonio volvía con su aire de insurrecto.
La Cabaña y el Príncipe
sonaban por los patios del Puerto.
(Ya no brilla la Perla azul del mar de las Antillas.
Ya se apagó, se nos ha muerto).
Me encontré con la bella Trinidad.
Cuba se había perdido y ahora era verdad.
Era verdad, no era mentira.
Un cañonero huido llegó cantándolo en guajiras.
La Habana ya se perdió.
Tuvo la culpa el dinero...
Calló, cayó el cañonero.
Pero después, pero ¡ah! después...
fue cuando al SÍ lo hicieron YES.

Rafael Alberti.

lunes, 29 de abril de 2019

Galope.


Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Rafael Alberti.

lunes, 11 de febrero de 2019

Salinero.


...Y ya estarán los esteros
rezumando azul de mar.
¡Dejadme ser, salineros,
granito del salinar!
¡Qué bien, a la madrugada,
correr en las vagonetas,
llenas de nieve salada,
hacia las blancas casetas!
¡Dejo de ser marinero,
madre, por ser salinero!

Rafael Alberti.

martes, 24 de abril de 2018

Pregón submarino.



!Tan bien como yo estaría
en una huerta del mar,
contigo, hortelana mía!

En un carrito tirado
por un salmón, !qué alegría
vender bajo el mar salado,
amor, tu mercadería!

!Algas frescas de la mar,
algas, algas!


Rafael Alberti.

viernes, 6 de abril de 2018

Luna mía de ayer, hoy de mi olvido.



Luna mía de ayer, hoy de mi olvido,
Ven esta noche a mí, baja a la tierra,
Y en vez de ser hoy luna de la guerra,
Sélo tan sólo de mi amor dormido.

Dale en tu luz el reno perseguido
Que por los yelos de tus ojos yerra,
Y dile, si tu lumbre lo destierra,
Que será lana su destierro y nido.

Tiempos de horror en que la sangre habita
Obligatoriamente separada
De la linde natal de su terreno.

¡Ay luna de mi olvido, tu visita
no me despierte el labio de la espada,
sí el de mi amor, guardado por tu reno!


Rafael alberti.

lunes, 5 de febrero de 2018

Grumete.



¡No pruebes tú los licores!
¡Tú no bebas!

¡Marineros, bebedores,
los de las obras del puerto,
que él no beba!

¡Qué él no beba, pescadores!

¡Siempre sus ojos despiertos,
siempre sus labios abiertos
a la mar, no a los licores!

¡Que él no beba!


Rafael Alberti.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

El ángel avaro.



  Gentes de las esquinas
de pueblos y naciones que no están en el mapa
comentaban.
  -Ese hombre está muerto
y no lo sabe.
Quiere asaltar la banca,
robar nubes, estrellas, cometas de oro,
comprar lo más difícil:
el cielo:
Y ese hombre está muerto.
  Temblores subterráneos le sacuden la frente.
Tumbos de tierra desprendida,
ecos desvariados,
sones confusos de piquetas y azadas,
los oídos.
Los ojos,
luces de acetileno,
húmedas, áureas galerías.
El corazón,
explosiones de piedras, júbilos, dinamita.
  Sueña con las minas.


Rafael Alberti.

martes, 21 de noviembre de 2017

A Federico García Lorca.



Sal tú, bebiendo campos y ciudades,
en largo ciervo de agua convertido,
hacia el mar de las albas claridades,
del martín-pescador mecido nido;

que yo saldré a esperarte, amortecido,
hecho junco, a las altas soledades,
herido por el aire y requerido
por tu voz, sola entre las tempestades.

Deja que escriba, débil junco frío,
mi nombre en esas aguas corredoras,
que el viento llama, solitario, río.

Disuelto ya en tu nieve el nombre mío,
vuélvete a tus montañas trepadoras,
ciervo de espuma, rey del monterío.



Rafael Alberti.

lunes, 2 de octubre de 2017

Amaranta.



... calzó de viento ...

Góngora.

Rubios, pulidos senos de Amaranta,
por una lengua de lebrel limados.
Pórticos de limones, desviados
por el canal que asciende a tu garganta.

Rojo, un puente de rizos se adelanta
e incendia tus marfiles ondulados.
Muerde, heridor, tus dientes desangrados,
y corvo, en vilo, al viento te levanta.

La soledad, dormida en la espesura,
calza su pie de céfiro y desciende
del olmo alto al mar de la llanura.

Su cuerpo en sombra, oscuro, se le enciende,
y gladiadora, como un ascua impura,
entre Amaranta y su amador se tiende.



Rafael Alberti.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Desahucio.



  Ángeles malos o buenos,
que no sé,
te arrojaron en mi alma.
  Sola,
sin muebles y sin alcobas,
deshabitada.
  De rondón, el viento hiere
las paredes,
las más finas, vítreas láminas.
  Humedad. Cadenas. Gritos.
Ráfagas.
  Te pregunto:
¿cuándo abandonas la casa,
dime,
qué ángeles malos, crueles,
quieren de nuevo alquilarla?
  Dímelo.



Rafael Alberti.

martes, 18 de julio de 2017

El alba denominadora.



    A embestidas suaves y rosas,
la madrugada te iba poniendo nombres:
Sueño equivocado, Ángel sin salida,
Mentira de lluvia en bosque.
    Al lindero de mi alma, que recuerda los ríos,
indecisa, dudó, inmóvil:
¿Vertida estrella, Confusa luz en llanto, Cristal sin voces?
    No.
Error de nieve en agua, tu nombre.


Rafael Alberti.

miércoles, 31 de mayo de 2017

El ángel de los números.



  Vírgenes con escuadras
y compases, velando
las celestes pizarras.
  Y el ángel de los números,
pensativo, volando,
del 1 al 2, del 2
al 3, del 3 al 4.
  Tizas frías y esponjas
rayaban y borraban
la luz de los espacios.
  Ni sol, luna, ni estrellas,
ni el repentino verde
del rayo y el relámpago,
ni el aire. Sólo nieblas.
  Vírgenes sin escuadras,
sin compases, llorando.
  Y en las muertas pizarras,
el ángel de los números,
sin vida, amortajado
sobre el 1 y el 2,
sobre el 3, sobre el 4...


Rafael Alberti.

miércoles, 26 de abril de 2017

Malva-Luna-de-Yelo.




Las floridas espaldas ya en la nieve,
y los cabellos de marfil al viento.
Agua muerta en la sien, el pensamiento
color halo de luna cuando llueve.

¡Oh qué clamor bajo del seno breve;
qué palma al aire el solitario aliento,
qué témpano cogido al firmamento,
el pie descalzo, que a morir se atreve!

¡Brazos de mar, en cruz, sobre la helada
bandeja de la noche; senos fríos,
de donde surte, yerta, la alborada;

oh piernas como dos celestes ríos,
Malva-luna-de-yelo, amortajada
bajo las mares de los ojos míos!


Rafael Alberti.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...