viernes, 21 de junio de 2019

Mundo sonoro.


Vestida de sonido,
con su piel de palabras,
sale a la luz del día
mi vida recordada.

No penséis que en la niebla
veréis su sombra vaga.
Bajo la luz del sol
yo quisiera mostrarla,
sin que le falte un río,
sin ocultar montaña,
con su cielo completo,
con sus mares y playas.

Frente al mundo sonoro
el silencio del alma.


Manuel Altolaguirre.

miércoles, 19 de junio de 2019

El más pequeño.

Es el más pequeño de todos, el último.
Pero no le digáis nada; dejadle que juegue.
Es más chico que los demás, y es un niño callado.
Al balón apenas si puede darle con su bota pequeña.
Juega un rato y luego pronto le olvidan.
Todos pasan gritando, sofocados,
enormes, y casi nunca le ven.

El golpea una vez, y después de mucho rato otra vez,
y los otros se afanan, brincan, lucen, vocean.
La masa inmensa de los muchachos, agolpada, rojiza.
Y pálidamente el niño chico los mira
y mete diminuto su pie pequeño,
y al balón no lo toca. Y se retira. Y los ve.
Son jadeantes, son desprendidos quizá de arriba,
de una montaña, son quizá un montón de roquedos
que llegó ruidosísimo de allá, de la cumbre.

Y desde el quieto valle, desde el margen del río
el niño chico no los contempla.
Ve la montaña lejana. Los picachos, el cántico de los vientos.
Y cierra los ojos, y oye el enorme resonar de sus propios pasos
gigantes por las rocas bravias.

Vicente Aleixandre.

martes, 18 de junio de 2019

Círculos de soledad.


Círculos de soledad
dibujados por mi espera.
Girando sobre mis pies,
impaciente, arrastro y doblo
las puntas de mis miradas
sobre lo inútil perpetuo.

Sendero abrirá, llegando
a mi centro permanente;
radio de circunferencia,
minutero de reloj
señalando con sus huellas.

Y quedará en mí, o se irá
marcando nuevo caminos
perpendicular al otro,
en ángulo al de llegada:
gráfico cuarto de hora.

Impaciente espera larga.

Entero horizonte ciñe
la estatua de mi ansiedad:
faro en islote perdido,
monumento a la inquietud
en una plaza redonda.

Manuel Altolaguirre.

lunes, 17 de junio de 2019

Viaje. Durante toda la mañana.


Durante toda la mañana estuve
delante de su espejo.
Yo esperaba que apareciera su figura
tan acostumbrada a verse repetida
en la realidad de ella, inexistente ya.

-El pez chino en la fuente,
entre las verdes piedras de corazón mojado
se ocultaba y no salía-.

Y yo sí estaba allí,
dentro del agua clara del espejo.
Ese yo ahogado, cuando yo al irme lo deje en libertad,
buscará loco en el mundo sin tacto del espejo,
la imagen deseada, alborotando todo lo reflejado.


Manuel Altolaguirre.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...