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martes, 21 de enero de 2014

Le obliga a que la mire...



Es fruto agraz al paladar 
y sedoso para los labios 
que han conocido su contorno 
y percibieron la afluencia. 

Ella jugaba aquella noche 
cautivada por la ternura 
de una voz que a su decisión 
sólo dijo: si tú lo quieres... 

Ahora le obliga a que la mire, 
para que vea lo que es suyo 
y lo que luego ha de perder 
cuando se aparte de sus ojos.

José Agustín Goytisolo.

martes, 26 de noviembre de 2013

Esos locos furiosos increíbles.



Llegan apresurados y nunca dicen para qué 
ni de dónde proceden 
y enseguida te piden dos mil francos 
que casi siempre te han de devolver 
o te quitan la toalla sin respeto 
cuando te estás duchando 
se ponen la colonia los polvos el masaje 
la loción de tu novio o de tu hija 
te arrastran a lugares espantosos o bellos 
y ni siquiera piden tu opinión 
y beben prodigiosamente se ponen a cantar 
en cualquier parte 
o arman la del gran dios en un bar miserable 
y por motivos nimios 
siempre siempre avasallan te compran un sombrero 
o unas flores 
y un día salen al galope quizá hacia los infiernos 
qué desastre. 

Señora caballero muchachita asustada 
militante de un partido ecologista: 
si se tropieza usted con uno de esos 
locos furiosos increíbles 
no le deje escapar llévelo a casa 
son tiernos como niños 
a veces tienen frío quién sabe si es porque 
les han pegado duro 
duermen poco se lavan todo el rato y son muy 
besucones y mirones 
pero cuidan los libros sacan todas las noches 
el cubo de basura a la escalera 
y están sólo pendientes de tener siempre 
un cenicero al lado. 

Tienen por fin el gran inconveniente: 
se van mas vuelven pronto 
duran toda la vida.

José Agustín Goytisolo.

jueves, 14 de noviembre de 2013

El aire huele a humo.




A Gabriel Celaya y a Amparo Gastón,
que tanto le quiso y le quiere todavía.


J.A.G.



¿Qué hará con la memoria 
de esta noche tan clara 
cuando todo termine? 
¿Qué hacer si cae la sed 
sabiendo que está lejos 
la fuente en que bebía?

¿Qué hará de este deseo 
de terminar mil veces 
por volver a encontrarle?

¿Qué hacer cuando un mal aire 
de tristeza la envuelva 
igual que un maleficio?

¿Qué hará bajo el otoño 
si el aire huele a humo 
y a pólvora y a besos?

¿Qué hacer?¿Qué hará? 
Preguntas a un azar que ya tiene 
las suertes repartidas.

José Agustín Goytisolo.

jueves, 14 de febrero de 2013


Alta Fidelidad.

Entre todos los ruidos de la noche
yo distingo sus pasos. Sé
cómo va vestida, lo que piensa
qué música prefiere. No me importa
su nombre dónde vive
o en la casa de quién y todavía
mucho menos aún qué hará mañana
hacia dónde se irá qué oscuros trenes
la envolverán con su jadeo sordo
qué manos retendrán su mano tibia.
Ella camina ahora y yo la siento
cerca de mí real cansada siempre
con ojos asombrados esperando
que algo nuevo suceda algo que cambie
el monótono ritmo de las horas
un gesto acaso que ella entendería
y no sabe cuál es. Sólo la noche
acompaña sus pasos desolados
le da cobijo entre las multitudes;
sólo la noche como yo la espera.


José Agustín Goytisolo.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Se oyen los pájaros...



El alba. Se oyen los pájaros
como perdidos en la niebla;
el silencio sube sus cantos
a la penumbra de la estancia.
El percibe un temblor muy tenue
que estremece la piel que ama
dulce en su ensueño. Muy despacio
la va cubriendo con la sábana
por evitar que se desvele.
Pero unos brazos le envolvían
y se ciñeron a su cuerpo:
eternidad fue aquí lisura
miel y jazmín. Mucho más tarde
aún se oía el cantar los pájaros.



José Agustín Goytisolo.

lunes, 27 de agosto de 2012


Cuando todo suceda


Digo: comience el sendero a serpear
delante de la casa. Vuelva el día
vivido a transportarme
lejano entre los chopos.

Allí te esperaré.
Me anunciará tu paso el breve salto
de un pájaro en ese instante fresco y huidizo
que determina el vuelo,
y la hierba otra vez como una orilla
cederá poco a poco a tu presencia.

Te volveré a mirar, a sonreír
desde el borde del agua.
Sé lo que me dirás. Conozco el soplo
de tus labios mojados:
tardabas en llegar. Y luego un beso
repetido en el río.

De nuevo en pie siguiendo tu figura
regresaré a la casa lentamente
cuando todo suceda.


José Agustín Goytisolo.

lunes, 2 de abril de 2012

Nadie está solo

En este mismo instante
hay un hombre que sufre,
un hombre torturado
tan sólo por amar
la libertad. Ignoro
dónde vive, qué lengua
habla, de qué color
tiene la piel, cómo
se llama, pero
en este mismo instante,
cuando tus ojos leen
mi pequeño poema,
ese hombre existe, grita,
se puede oír su llanto
de animal acosado,
mientras muerde sus labios
para no denunciar
a los amigos. ¿Oyes?
Un hombre solo
grita maniatado, existe
en algún sitio. ¿He dicho solo?
¿No sientes, como yo,
el dolor de su cuerpo
repetido en el tuyo?
¿No te mana la sangre
bajo los golpes ciegos?
Nadie está solo. Ahora,
en este mismo instante,
también a ti y a mí
nos tienen maniatados.



José Agustín Goytisolo.

jueves, 8 de marzo de 2012


Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía, es mejor vivir
con la alegría de los hombres,
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto,
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Un hombre sólo, una mujer
así, tomados de uno en uno,
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras,
pienso también en otros hombres.

Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares,
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname, no sé decirte
nada más, pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre, siempre, acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.


José Agustín Goytisolo

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...