Noche inicial
Cerrada.
Campo desnudo.
Sola la noche inerme.
El viento insinúa latidos
sordos contra sus lienzos.
La sombra a plomo ciñe
fría, sobre tu seno
su seda grave, negra, cerrada.
Queda preso el bulto así en materia
de noche, insigne, quieto
sobre el límpido plano
retrasado del cielo.
Hay estrellas fallidas.
Pulidos goznes.
Hielos flotan a la deriva
en lo alto. Fríos lentos.
Una sombra que pasa,
sobre el contorno serio
y mudo bate, adusta,
su látigo secreto.
Flagelación.
Corales de sangre o luz o fuego
bajo el cendal se auguran,
vetean, ceden luego.
O carne o luz de carne,
profunda. Vive el viento
porque anticipa ráfagas,
cruces, pausas, silencios.
Vicente Aleixandre.
