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viernes, 5 de mayo de 2023

 Ponme tus manos en los ojos.

Ponme tus manos en los ojos
Para guiarme como a un ciego
Por el fantasmal laberinto
De mi oscuridad y mi silencio.

Igual que cuando éramos niños
Y jugábamos a perdernos
Por largos pasillos y alcobas
De un enorme caserón viejo.

Tú apoyabas contra mi espalda
El blando empuje de tu cuerpo
Mientras me cegaban los ojos
La suave prisión de tus dedos.

Me guiabas para perderme
En el tenebroso misterio,
Sintiendo nuestros corazones
Que latían al mismo tiempo.

Por los ilusorios caminos
Que inventabas, me ibas perdiendo,
Paso a paso, gozosamente,
En la noche de nuestro juego.

Desde entonces viví soñando
Con aquel infantil infierno
Por el que tus manos de niña
Me guiaban para perdernos.

José Bergamín.

jueves, 19 de mayo de 2022

 


El mulo Mola.


El hijo de la gran Mula
por Mola vino a las malas.
Como no tuvo soldados,
los hizo con las sotanas.
De lejos, el traidor Franco
solo promesas le manda,
y tomándolo por Muño
le anuncia tropas mulatas.
Ya están pidiendo madrinas
las tropas de las mejalas.
La media Luna ya tiene
protección de las beatas.
¡Cómo curan sus heridos,
cómo el moro les regala
sangrientos ramos de flores
llenos de orejas cortadas!
En mulas van hacia Mola
pidiendo a gritos la paga.
Mola los mueles con marcos,
ya caducos, de Alemania.
¡Fiero moro, te engañaron,
te van a engañar, te engañan!
De todas partes por radio
llegan las voces cascadas
de generales borrachos
diciendo botaratadas.
Mientras que contra los cuentos
que los fascistas levantan,
las hoces y los martillos
chocan sus verdades claras.
Las Milicias van cantando
su alegría en la batalla,
victoriosas de la muerte
que acecha a sus milicianas;
siempre poniendo los ojos
en donde ponen las balas.
Asoma la luz del día
enfrente de Guadarrama,
ensangrentando de albores
las luces de la esperanza.
Al otro lado del monte
está la muerte de España.

José Bergamín.

martes, 3 de mayo de 2022

La vida es nuestra pasión.

La vida es nuestra pasión.
La verdad, nuestra razón.

(Cuando de verdad queremos 

-lo que de vida soñamos-
La verdad, la padecemos, -la vida,

la razonamos.)

La vida es nuestra razón.
La verdad, nuestra pasión.

José Bergamín.

martes, 3 de julio de 2018

Agua sólo es el mar.



Agua sólo es el mar; agua es el río,
Agua el torrente, y agua el arroyuelo.
Pero la voz que en ellos habla y canta
No es del agua, es del viento.
Agua es la blanda nieve silenciosa
Y el mundo bloque de cristal de hielo.
Pero no es agua, es luz la voz que calla
Maravillosamente en su silencio.
Agua es la nube oscura y silenciosa,
Errante prisionera de los cielos.
Pero su sombra, andando por la tierra
Y el mar; no es agua, es sueño.


José Bergamín.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Poemas de amor.



Estoy pensando en ti cuando no pienso
que estoy pensando en ti, cuando quisiera
no tener que pensar para sentirme
de tu lejano corazón más cerca.

Más cerca de esa pura lejanía
íntimamente clara de tu ausencia:
de ese rastro de luz que tu recuerdo
enciente en mí cuando de mí se aleja.

Me acercaré de nuevo a tu tristeza
como a una misteriosa melodía
que le da al corazón su resonancia
de música infinita.

Y volveré a sentir cuando me mires,
callada y pensativa,
que apagas con tus ojos al mirarme
el sueño de mi vida.


José Bergamín.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

La sombra y la muerte.



Ya con la sombra me asombra 
Lope de Vega.

Pienso que sigue al eco prolongado
del mar, en su sonora voz oscura,
“aquella voluntad honesta y pura”,
lumbre que enciende mi ámbito callado.

De luz y no de sombra estoy cercado,
como la noche; mi pasión apura
la tiniebla sutil que me procura
vivir de claridades rodeado.

Padezco por anhelo de ese fuego
que, invisible, me abrasa y no me prende,
volviéndome esqueleto, espectro, escombro.

Ni sombra soy cuando a mirarme llego;
pues cuando en tal figura me trasciende
mi sombra no es mi sombra que es mi asombro.



José Bergamín.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Pónme.



Pónme tus manos en los ojos
Para guiarme como a un ciego
Por el fantasmal laberinto
De mi oscuridad y mi silencio.
Igual que cuando éramos niños
Y jugábamos a perdernos
Por largos pasillos y alcobas
De un enorme caserón viejo.
Tú apoyabas contra mi espalda
El blando empuje de tu cuerpo
Mientras me cegaban los ojos
La suave prisión de tus dedos.
Me guiabas para perderme
En el tenebroso misterio,
Sintiendo nuestros corazones
Que latían al mismo tiempo.
Por los ilusorios caminos
Que inventabas, me ibas perdiendo,
Paso a paso, gozosamente,
En la noche de nuestro juego.
Desde entonces viví soñando
Con aquel infantil infierno
Por el que tus manos de niña
Me guiaban para perdernos.


José Bergamín.

martes, 25 de julio de 2017

Centaura.



Tu que sabes tantas cosas.
Dime por que vuela el pájaro

Por que crecen las espigas

Por que reverdece el árbol...
Por que se alumbran de flores
En primavera los prados
Por que no se calla el mar
Por que se apagan los astros
Por que es sonoro el silencio
En la soledad del campo..
Y el agua corre a esconderse
Entre su risa y su llanto.
Por que el viento aviva el fuego
Cuando no puede apagarlo
Por que el corazón duerme
Si el alma sigue soñando..


José Bergamín.

martes, 12 de enero de 2016

Mi poesía es rezagada.





Mi poesía es rezagada
porque se ha quedado en mí
como un remanso de agua.
Como una corriente clara
que transparenta hasta el fondo
del cauce que la remansa.
Se me ha quedado en el alma
posando la turbulencia
sonora de mis palabras.
Como una voz que se apaga
y va abriéndole al silencio
su música más callada.



José Bergamín.

martes, 5 de enero de 2016

La claridad desierta.




¿Qué me importa a mí estar triste
si la luz de la mañana
todo es alegre, y tus ojos
tienen más risas que lágrimas?
¿Qué me importa esta tristeza mortal,
que llevo en el alma,
si es más viva la alegría
que estoy viendo en tu mirada?
Que ese júbilo, ese gozo,
esa luminosa llama,
está espantando las sombras,
que mi corazón apagan.



José Bergamín.

martes, 17 de noviembre de 2015

Suena tu voz lo mismo que un lamento.




Suena tu voz lo mismo que un lamento
O que un grito perdido en lejanía;
Como una luz que hiere el horizonte
Y lo abre a soledades infinitas.
Es penumbrosa claridad el sosiego
De la tarde. La lumbre mortecina
De tu alma, pelea con las sombras
Del tiempo, que la cubren de ceniza.
Los ecos del silencio hasta tu oído
Unos pasos lejanos aproximan.
Y es otra muda voz la de la sangre
Que en tu cansado corazón palpita.



José Bergamín.

jueves, 26 de febrero de 2015

Estoy pensando en ti cuando no pienso.






Estoy pensando en ti cuando no pienso
que estoy pensando en ti, 
cuando quisiera no tener que pensar 
para sentirme de tu lejano corazón
más cerca.

Más cerca de esa pura lejanía
íntimamente clara de tu ausencia:
de ese rastro de luz que tu recuerdo
renciente en mí cuando de mí se aleja.


Me acercaré de nuevo a tu tristeza
como a una misteriosa melodía
que le da al corazón su resonancia
de música infinita.

Y volveré a sentir cuando me mires,
callada y pensativa,
que apagas con tus ojos al mirarme
el sueño de mi vida.


José Bergamín.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Epílogo de doble estío.







(Madrid.El Retiro.Verano,1963.)

(Montevideo.Carrasco.Verano, 1963.) 

Este callado arder de oculto fuego 
en que, soñando, el alma se ensimisma, 
es cenicienta, remansada lumbre, 
o llama que me punza y me lastima. 

Siento que se separan mis recuerdos 
de un solo recordar que los olvida: 
Que una sola esperanza me separa 
de tantas esperanzas ya perdidas. 

Y el punzante dolor me va clavando, 
como un latido, su aguzada espina, 
que, al encontrar mi llaga más secreta, 
por el herido corazón respira.



José Bergamín.

jueves, 13 de febrero de 2014

Otra vez esta noche.





Otra vez esta noche, 
Cuando estaba esperándote, 
Me dormí, y en mi sueño 
Oí una voz llamándome. 

Una voz larga y triste, 
Apenas susurrante, 
Como un sollozo roto 
En los dedos del aire. 

Una voz melodiosa 
Que no oyó nunca nadie; 
Que cuando más se acerca, 
Más parece alejarse. 

Una voz melodiosa 
Que no oyó nunca nadie; 
Que cuando más se acerca, 
Más parece alejarse. 

La voz de un viento oscuro 
Que se esconde en los árboles 
Y hace temblar sus copas 
En la luz de la tarde. 

Una voz que me llama 
Y no quiere llamarme. 
Una voz que parece 
Que se apaga al callarse. 



José Bergamín.

lunes, 2 de diciembre de 2013

La noche y el día (II).



A Carmela, bailarina clara.


Carmela, más que nubes, más que nieves,
más que plumas, que espumas, más que albores,
tejen dorados hilos zurcidores
la aurora de tu frente en copos leves.

No separes tus ojos, no te lleves, 
gacela huida a tantos resplandores, 
sus dardos encendidos, heridores, 
hebras de sol en cárceles tan breves.

Detén la catarata fugitiva,
el vuelo de tus pies, el de tus oros,
la risa de esas mágicas deidades.

Asómbrate de ser floresta viva, 
incendio de sus ámbitos sonoros: 
siembra luces, cosecha claridades.

José Bergamín.

viernes, 29 de noviembre de 2013

La noche y el día ( I )


A Delia, bailarina oscura 

La música traiciona el sentimiento, 
Delia, en tus ojos, tan divinamente 
que hacen su noche oscura transparente 
de sobrenatural entendimiento. 

Los astros, que armonioso movimiento 
rige, mintiendo amor, calladamente, 
buscan en tu mirada el aparente 
reflejo a su encendido pensamiento. 

Nocturno afán no pudo a ti engañarte; 
la luz que fue en tus pies, bailando, estrellas, 
tus pasos, no tus ojos, la mintieron. 

Te fuiste con la música a otra parte, 
hurtando tus pisadas a sus huellas 
con sombras que a la noche te volvieron.


José Bergamín.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Agua sólo es el mar; agua es el río.



AGUA sólo es el mar; agua es el río, 
Agua el torrente, y agua el arroyuelo. 
Pero la voz que en ellos habla y canta 
No es del agua, es del viento. 

Agua es la blanda nieve silenciosa 
Y el mundo bloque de cristal de hielo. 
Pero no es agua, es luz la voz que calla 
Maravillosamente en su silencio. 

Agua es la nube oscura y silenciosa, 
Errante prisionera de los cielos. 
Pero su sombra, andando por la tierra 
Y el mar; no es agua, es sueño.


José Bergamín.

lunes, 24 de junio de 2013


Como quien oye llover.




Como quien oye llover 
te pido que oigas mis versos: 
con atención tan profunda 
como se escucha el silencio. 

Como se escucha a los árboles 
cuando los menea el viento, 
Y caer, como hojas secas, 
las horas muertas del tiempo. 

Como el crepitar sonoro 
de las llamas en el fuego, 
y en los cielos el callado 
arder de los astros muertos.

José Bergamín.

miércoles, 21 de noviembre de 2012


Tú que sabes tantas cosas.


Tú que sabes tantas cosas, 
Dime por qué vuela el pájaro; 
Por qué crecen las espigas; 
Por qué reverdece el árbol. 
Por qué se alumbran de flores 
En primavera los prados. 
Por qué no se calla el mar. 
Por qué se apagan los astros. 
Por qué es sonoro el silencio 
En la soledad del campo: 
Y el agua corre a esconderse 
Entre su risa y su llanto. 
Por qué el viento aviva el fuego 
Cuando no puede apagarlo. 
Por qué el corazón se duerme 
Si el alma sigue soñando.

José Bergamín.

jueves, 5 de julio de 2012


Soy una sombra que no siembra huida 












“Ombre de mon amour”
Apollinaire
Soy una sombra que no siembra huida,
Porque engendrada de una llama incierta
Deja en el surco la semilla muerta
Para que vuelva a renacer la vida.
Por la tierra y el agua convertida
En limo, en barro humano, me despierta
La luz del sol de par en par abierta
Como se abren los labios de una herida.
Para poder seguirte pareciendo,
Si quieres escaparme, te persigo,
Si me persigues, te acompaño huyendo.
Como amigo fugaz soy tu enemigo
Que no parece ser que lo está siendo.
No estoy nunca sin ti, ni estoy contigo.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...