viernes, 9 de febrero de 2018

Durango.



Las palabras quisieran expresar los guerreros,
Bellos guerreros impasibles,
Con el mañana gris abrazado, como un amante,
Sin dejarles partir hacia las olas.

Por la ventana abierta
Muestra el destino su silencio;
Sólo nubes con nubes, siempre nubes

Más allá de otras nubes semejantes,
Sin palabras, sin voces,
Sin decir, sin saber;
Últimas soledades que no aguardan mañana.

Durango está vacío
Al pie de tanto miedo infranqueable;
Llora consigo a solas la juventud sangrienta
De los guerreros bellos como luz, como espuma.

Por sorpresa los muros
Alguna mano dejan revolando a veces;
Sus dedos entreabiertos
Dicen adiós a nadie,
Saben algo quizá ignorado en Durango.

En Durango postrado,
Con hambre, miedo, frío,
Pues sus bellos guerreros sólo dieron,
Raza estéril en flor, tristeza, lágrimas.


Luis Cernuda.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Historias. Tarde.



El horizonte tiene insectos y fragatas;
su piel de pez de río, con sus cinco colores,
empalizada pone al mar Mediterráneo,
que, espumas renovando, con sus encajes
borra las pisadas gemelas que dejas en la playa.
Algas del viento son las cañas litorales,
cuyo sonido se une al de las caracolas.
Como habichuela abierta; mostrando su semilla,
la jábega te enseña sus fuertes remadores.
Si tus trenzas crecieran, rubias y horizontales,
qué buen faro serías sobre el peñón del Cuervo,
cuando, enlutado el mundo por la muerte del día,
el capitán del barco una luz necesite.

Acariciando arenas con tus pies
y tu sombra, esperas al marino que,
en bandeja con remos, el mar ha de ofrecerte,
sin saber que tu amante vive ya en otro mundo,
gozando la luz verde del fondo de los mares.


Manuel Altolaguirre.

martes, 6 de febrero de 2018

Ida de otoño.



Por un camino de oro van los mirlos...

¿Adónde?

Por un camino de oro van las rosas...

¿Adónde?

Por un camino de oro voy...

                                                      ¿Adónde, otoño?

¿Adónde, pájaros y flores?


Juan Ramón Jiménez.

lunes, 5 de febrero de 2018

Grumete.



¡No pruebes tú los licores!
¡Tú no bebas!

¡Marineros, bebedores,
los de las obras del puerto,
que él no beba!

¡Qué él no beba, pescadores!

¡Siempre sus ojos despiertos,
siempre sus labios abiertos
a la mar, no a los licores!

¡Que él no beba!


Rafael Alberti.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...