martes, 14 de febrero de 2017

La voz a ti debida. (Versos 1449 a 1470)



Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ése que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.

Y que a mi amor entonces, le conteste
la nueva criatura que tú eras.


Pedro Salinas.

lunes, 13 de febrero de 2017

Tu tierra.



Yace tu tierra más allá del agua.
Nunca tus ojos volverán a verla.

Ésa tu tierra -te dirán- es de polvo,
como todas las patrias del mundo.
Pero, no. Tu tierra es la fórmula
archicompleta de tu ser. Eres tú.
Eres tú quien quedó más allá de las aguas.
Nunca más te verás.
y no viéndote, no sabrás decir.
Y quien no dice es como llama muerta.

¿Por qué no vuelves a tu tierra, a ti?
Remozarías tu edad, tu luna.
O morirías dentro de ti mismo,
en tu tierra, en tu yo, no sobre alguien
ajeno a tu paisaje y tu conciencia.
Lo grave de morir en tierra extraña
es que mueres en otro, no en ti mismo.
Te morirás prestado.
y nadie entenderá tu voz postrera
por más que cielo, muerte, amor y vida
se digan cielo, muerte, amor y vida
en la tierra en que mueres.
Tu madrina de guerra no es tu madre
y, si morir es retornar al seno,
vuelves al que no es tuyo.

¿Por qué no vuelves a tu tierra, a ti?
Te dirán que tu tierra ya no es tuya;
que te aventó por malo; que reniega de ti.
Pero si tú eres ella y ella tú,
reniego y aventón son cosas nulas,
palabras muertas en el aire loco.

Palabras muertas en el aire loco...
Por palabras así mueren los hombres;
y el cielo cruzan hoy sólo aires locos. :
Por palabras así, truenan las bombas,
y en esos aires van los aviones.
Por palabras así, la humanidad
vive dispersa, errante y maldecida.
Y, donde posa, está a merced del aire;
que es aire loco lleno de palabras.

Yo sé que es la palabra y es el aire
los que te alejan de tu yo, tu tierra.
Y, como la palabra es centenaria,
tú morirás primero.
Tan largo es adentrar una palabra
en el cerebro humano
como sacarla de él.
Tan costoso es crear un aire nuevo
como anular el viejo.
No. Ya no te rescatas.
Tu tierra yace más allá del agua.



José Moreno Villa.

viernes, 10 de febrero de 2017

La voz inmóvil.



El ciprés, junto a la adelfa",
velando a la luna nueva,
me esta llamando:
- Ven, ven...

(No, no, que no voy,
que no.)

El ciprés, junto a la acequia,
velando la luna llena,
me esta llamando:
- Ven, ven...

(No, no, que no voy,
que no.)

El ciprés, junto a la alberca,
velando a la luna muerta,
me esta llamando:
- Ven, ven...

(No, no, que no voy,
que no.)


Emilio Prados.

jueves, 9 de febrero de 2017

De pie bajo un árbol.



Una cosa es estar muerto
y otra es el cerrar los ojos
por temor a estar despierto.

Yo sé bien lo que es morir
y sé lo que es despertar
por temor a no dormir.

Dejadme morir despierto,
que yo no quiero soñar
que dormir es estar muerto.
Lo que quiero es despertar,
cuando se acerque a mi cuerpo
quien lo tiene que llamar.

Llámeme, que ya lo espero
y ya no puedo esperar.


Emilio Prados.

miércoles, 8 de febrero de 2017

La rosa en la mano.



Ahora tal vez duerman las hojas
y el agua se retira, sin luna, confiada,
a ensayar el oscuro corazón de otra fuente...

Desnudo, el mar,
igual que un astro muerto,
yacerá en el reflejo de su olvido...

Quizás el pájaro, en la sombra,
sin cuerpo, al fin,
se abandona a su canto
y sube en paz, perenne, hacia la estrella.

Posiblemente el hombre muere...
posiblemente el hombre sueña..

Y, tal vez, el silencio
de nuevo esta vencido
por el aroma de las flores.

Todo el tiempo es Eterno, en esta hora.
¿Es que la noche toca ya en su centro?
¿Es que la muerte empieza a ser memoria?

No sè, no sé.
Yo estoy pensando
en un país, como esta rosa
que día a día se me va alejando
desde la mano a un nuevo nacimiento.


Emilio Prados.

martes, 7 de febrero de 2017

Sus rayos.



Sus rayos, tan duros y brillantes,
la luna -uriga de reflejos múltiples-
sacude violenta
para ahuyentar auroras,
pescando por los ojos, milagrosamente,
cada rayo su pez de inquieto brillo.



Manuel Altolaguirre.

lunes, 6 de febrero de 2017

Mina.



Calla, calla. No soy el mar, no soy el cielo,
ni tampoco soy el mundo en que tú vives.
Soy ei calor que sin nombre avanza sobre las piedras frías,
sobre las arenas donde quedó la huella de un pesar,
sobre el rostro que duerme como duermen las flores
cuando comprenden, soñando, que nunca fueron hierro.

Soy el sol que bajo la tierra pugna por quebrantarla
como un brazo solísimo que al fin entreabre su cárcel
y se eleva clamando mientras las aves huyen.

Soy esa amenaza a los cielos con el puño cerrado,
sueño de un monte o mar que nadie ha transportado
y que una noche escapa como un mar tan ligero.

Soy el brillo de los peces que sobre el agua finge una red de deseos,
un espejo donde la luna se contempla temblando,
el brillo de unos ojos que pueden deshacerse
cuando la noche o nube se cierran como mano.

Dejadme entonces, comprendiendo que el hierro es la salud de vivir,
que el hierro es el resplandor que de sí mismo nace
y que no espera sino la única tierra blanda a que herir como muerte,
dejadme que alce un pico y que hienda a la roca,
a la inmutable faz que las aguas no tocan.

Aquí a la orilla, mientras el azul profundo casi es negro,
mientras pasan relámpagos o luto funeral, o ya espejos,
dejadme que se quiebre la luz sobre el acero,
ira que, amor o muerte, se hincará en esta piedra,
en esta boca o dientes que saltarán sin luna.

Dejadme, sí, dejadme cavar, cavar sin tregua,
cavar hasta ese nido caliente o plumón tibio,
hasta esa carne dulce donde duermen los pájaros,
los amores de un día cuando el sol luce fuera.


Vicente Aleixandre.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...