miércoles, 28 de enero de 2015

El sueño.






Apoya en mí la cabeza,
si tienes sueño.
Apoya en mí la cabeza,
aquí, en mi pecho.
Descansa, duérmete, sueña,
no tengas miedo del mundo,
que yo te velo.
Levanta hacia mí tus ojos,
tus ojos lentos,
y ciérralos poco a poco
conmigo dentro;
ciérralos, aunque no quieras,
muertos de sueño.

Ya estás dormida. Ya sube,
baja tu pecho y el mío al compás del tuyo
mide el silencio,
almohada de tu cabeza,
celeste peso.
Mi pecho de varón duro,
tabla de esfuerzo,
por ti se vuelve de plumas,
cojín de sueños.
Navega en dulce oleaje,
ritmo sereno,
ritmo de olas perezosas
el de tus pechos.
De cuando en cuando una grande,
espuma al viento,
suspiro que se te escapa
volando al cielo,
y otra vez navegas lenta
mares de sueño,
y soy yo quien te conduce
yo que te velo,
que para que te abandones
te abrí mi pecho.

¿Qué sueñas? ¿Sueñas? 
¿Qué buscan - palabras, besos - 
tus labios que se te mueven, dormido rezo?
Si sueñas que estás conmigo,
no es sólo sueño;
lo que te acuna y te mece
soy yo, es mi pecho.

Despacio, brisas, despacio,
que tiene sueño.
Mundo sonoro que rondas,
hazte silencio,
que está durmiendo mi niña,
que está durmiendo
al compás que de los suyos
copia mi pecho.
Que cuando se me despierte
buscando el cielo
encuentre arriba mis ojos
limpios y abiertos.


Gerardo Diego.

martes, 27 de enero de 2015

El ciego amor no sabe de distancias.





El ciego amor no sabe de distancias
y, sin embargo, el corazón desierto
todo su espacio para mucho olvido
le da lugar para perderse a solas
entre cielos abismos y horizontes.
Cuando me quieres, al mirarme adentro, 
mientras la sangre nuestra se confunde, 
una redonda lejanía profunda 
hace posible nuevas ilusiones. 
Ser tuyo es renacerme porque logras 
borrar, hundir, que se retiren todos los espejos, 
los muros de mi alma.
Blancura del amor. 
Con cuánto fuego se anunció tu presencia. 
Tengo ahora la luz de aquel incendio y un vacío 
donde esperar, donde temer tu vida.


Manuel Altolaguirre.

lunes, 26 de enero de 2015

Eres tan estupendamente hermosa.




Eres tan estupendamente hermosa
que el pasmo que suscitas
quiebra en añicos las palabras
y suspende el aliento.
Al mirarte -que es más que desearte-, 
se siente más que furia,
más que amor inmediato.
Todo hirsuto y tirante, 
en galope de fiebre y de delirio, 
el hombre va hacia ti para anegarse
en tu sangre que abrasa
y en tu alma, que quema.
No, no eres, no, unas ingles y unos senos
que piden amorosas caricias 
lentas a lo largo de la noche…
Exiges -porque estás al rojo vivo
bajo tu pérfida blancura estallante- 
la vida toda del hombre que te llega
sangrientamente a las entrañas.


Juan José Domenchina.

jueves, 22 de enero de 2015

La Voz a ti debida - Versos 1290 a 1316






Ayer te besé en los labios. 
Te besé en los labios. 
Densos,rojos. 
Fue un beso tan corto 
que duró más que un relámpago, 
que un milagro, más. 

El tiempo después de dártelo 
no lo quise para nada ya, 
para nadalo había querido antes. 
Se empezó, se acabó en él. 

Hoy estoy besando un beso; 
estoy solo con mis labios. 
Los pongo no en tu boca, no, ya no 
-¿adónde se me ha escapado?-. 
Los pongo en el beso que te di ayer, 
en las bocas juntas 
del beso que se besaron. 

Y dura este beso más 
que el silencio, que la luz. 
Porque ya no es una carne 
ni una boca lo que beso, 
que se escapa, que me huye. 

No. 
Te estoy besando más lejos.

Pedro Salinas.

miércoles, 21 de enero de 2015

Cabellera negra.





¿Por qué te miro, con tus ojos oscuros,
terciopelo viviente en que mi vida lastimo?
Cabello negro, luto donde entierro mi boca,
oleaje doloroso donde mueren mis besos,
orilla en fin donde mi voz al cabo se extingue y moja
tu majestad, oh cabellera que en una almohada
derramada reinas.

En tu borde se rompen,
como en una playa oscura, mis deseos continuos.
¡Oh inundada: aún existes, sobrevives, imperas!
Toda tú victoriosa como un pico en los mares.


Vicente Aleixandre.

martes, 20 de enero de 2015

La hierba entre las tejas.






Es alegre la hierba entre las tejas
¡Qué importan las persianas
De penumbra impaciente,
Y la fatalidad a plomo ante estas rejas
Y ese muro con ansia de ventanas,
Si primaveralmente
Me ilusiona y se aviva
La insinuación silvestre quen las telas encaje,
Sin hombres, sola arriba!
Es tenaz la esperanza con paisaje.


Jorge Guillén.

lunes, 19 de enero de 2015

Amante.





Lo que yo no quiero
es darte palabras de ensueño,
ni propagar imagen con mis labios
en tu frente, ni con mi beso.

La punta de tu dedo,
con tu uña rosa, para mi gesto
tomo, y, en el aire hecho,
te la devuelvo.

De tu almohada, la gracia y el hueco.
Y el calor de tus ojos, ajenos.
Y la luz de tus pechos secretos.

Como la luna en primavera,
una ventana nos da amarilla lumbre. 
Y un estrecho latir
parece que refluye a ti de mí.

No es eso. 
No será. 
Tu sentido verdadero me lo ha dado ya el resto,
el bonito secreto,
el graciosillo hoyuelo,
la linda comisura
y el mañanero desperezo.


Vicente Aleixandre.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...