miércoles, 26 de febrero de 2014

Cerrando los ojos.





Huyo del mal que me enoja
buscando el bien que me falta.
Más que las penas que tengo
me duelen las esperanzas.

Tempestades de deseos
contra los muros del alba
rompen sus olas. Me ciegan
los tumultos que levantan.

Nido en el mar. Cuna a flote.
La flor que lucha en el agua
me sostiene mar adentro

y mar afuera me lanza.
Cierro los ojos y miro
el tiempo interior que canta.



Manuel Altolaguirre.

martes, 25 de febrero de 2014

Ayer te besé en los labios.




Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
Rojos. Fue un beso tan corto
Que duró más que un relámpago,
Que un milagro, más.
El tiempo,
Después de dártelo
No lo quise para nada
Ya, para nada
Lo había querido antes.
Se empezó en él, se acabó en él.
Hoy estoy besando un beso;
Estoy solo con mis labios.
Los pongo
No en tu boca, no, ya no
-¿A dónde se me ha escapado?-
Los pongo
En el beso que te di
Ayer, en las bocas juntas
Del beso que se besaron.
Y dura este beso más
Que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
Ni una boca lo que beso,
Que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.



Pedro Salinas.

lunes, 24 de febrero de 2014

Verdad capital.





Como ala una concesión a la sombra
un gusto definido por los peligros al sol
una vida corta
una reserva prudente

En la escuela de los vencidos el hollín empavesa sus ventanas
el rosal que te ignora ocupa aquí poco sitio
las contingencias se agolpan a la puerta como mendigos
el error se guía por su volumen

La tormenta flaquea en la espera
                                                                    La mía.

Juan Larrea.

viernes, 21 de febrero de 2014

Perdido de amor.





La fatiga, la inmensa
Fatiga de los días repetidos.
-Toda alegría supone
Algo de heroísmo.-

Admirable enemiga,
De ti nazco sufriendo.
-Arder: Así me miento
Un alma iluminada.-

Y vivo de la muerte
Que me das sonriendo,
Y muero en la dulzura
De tu vago silencio.

Amada, amada mía,
Alta llama en el tiempo,
Tú creas melodías
Con pausas y secretos.

Y el hastío se alarga
De pronto en formas dulces,
Y los días se nombran
Según un sentimiento.



Gabriel Celaya.

jueves, 20 de febrero de 2014

Qué pena.




¿Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas
y siempre se repitieran
los mismos pueblos, las mismas ventas,
los mismos rebaños, las mismas recuas!
¡Qué pena si esta vida nuestra tuviera
- esta vida nuestra -
mil años de existencia!
¿Quién la haría hasta el fin llevadera?
¿Quién la soportaría toda sin protesta?
¿Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra
al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha?
Los mismos hombres, las mismas guerras,
los mismos tiranos, las mismas cadenas,
los mismos farsantes, las mismas sectas
¡y los mismos, los mismos poetas!
Qué pena, 
que sea así todo siempre, 
siempre de la misma manera! 


León Felipe.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Tú que sólo eres tú.






Mi vicio, mi locura, mi alegría,
¡Todavía muchacha!
Mi nunca suficientemente amada,
Cámbiame los ojos si así quieres,
Pónmelos de ira.
Es lo mismo. Me das vida.




Gabriel Celaya.

martes, 18 de febrero de 2014

La Rosa Azul.




¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
Se me torna celeste la mano, me contagio de otra poesía
Y las rosas de olor, que pongo como ella las ponía, exaltan su color;
y los bellos cojínes, que pongo como ella los ponía, florecen sus jardines;
Y si pongo mi mano -como ella la ponía- en el negro piano,
surge como en un piano muy lejano, mas honda la diaria melodía.

¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
me inclino a los cristales del balcón, con un gesto de ella
y parece que el pobre corazón no está solo.
Miro al jardín de la tarde, como ella,
y el suspiro y la estrella se funden en romántica armonía.

¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
Dolorido y con flores, voy, como un héroe de poesía mía.
Por los desiertos corredores que despertaba ella con su blanco paso,
y mis pies son de raso -¡oh! Ausencia hueca y fría!-
y mis pisadas dejan resplandores.



Juan Ramón Jiménez.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...