
¡Cómo sueñan los brazos!
Son ellos los capaces de ajustar a su orbe
fabuloso y pequeño
-Amor: henos aquí para que nos enlaces-
esa verdad tan plena
que se convierte en sueño.
Jorge Guillén.

Noche inicial Cerrada. Campo desnudo. Sola la noche inerme. El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...