viernes, 6 de julio de 2018

Viento de tierra.


Las olas desenvuelven sus bien lanzados rollos,
Y giran con avance sin cesar más rotundo
Por la curva de un ímpetu que, sin perder su pompa,
A ese final de playa tiende, se precipita
Mientras el viento opone su dirección y esparce
Las espumas: no crines de caballos ocultos,
No cabelleras tensas, o sueltas y revueltas,
Espumas, sólo espumas en el aire difusas,
Una vez y otra vez huidizas, volviéndose,
Volviéndose hacia el mar, por el viento a su mar.


Jorge Guillén.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...