viernes, 18 de mayo de 2012


Crece en la plaza en sombra...

Crece en la plaza en sombra
el musgo, y en la piedra vieja y santa
de la iglesia. En el atrio hay un mendigo...
Más vieja que la iglesia tiene el alma.

Sube muy lento, en las mañanas frías,
por la marmórea grada,
hasta un rincón de piedra... Allí aparece
su mano seca entre la rota capa.

Con las órbitas huecas de sus ojos
ha visto cómo pasan
las blancas sombras, en los claros días,
las blancas sombras de las horas santas.

jueves, 17 de mayo de 2012

Tu infancia en mentón


                             Sí, tu niñez ya fábula de fuentes.
                                          Jorge Guillén


Sí, tu niñez ya fábula de fuentes.
El tren y la mujer que llena el cielo.
Tu soledad esquiva en los hoteles
y tu máscara pura de otro signo.
Es la niñez del mar y tu silencio
donde los sabios vidrios se quebraban.
Es tu yerta ignorancia donde estuvo
mi torso limitado por el fuego.
Norma de amor te di, hombre de Apolo,
llanto con ruiseñor enajenado,
pero, pasto de ruina, te afilabas
para los breves sueños indecisos.
Pensamiento de enfrente, luz de ayer,
índices y señales del acaso.
Tu cintura de arena sin sosiego
atiende sólo rastros que no escalan.
Pero yo he de buscar por los rincones
tu alma tibia sin ti que no te entiende,
con el dolor de Apolo detenido
con que he roto la máscara que llevas.
Allí, león, allí, furia del cielo,
te dejaré pacer en mis mejillas;
allí, caballo azul de mi locura,
pulso de nebulosa y minutero,
he de buscar las piedras de alacranes
y los vestidos de tu madre niña,
llanto de media noche y paño roto
que quitó luna de la sien del muerto.
Sí, tu niñez ya fábula de fuentes.
Alma extraña de mi hueco de venas,
te he de buscar pequeña y sin raíces.
¡Amor de siempre, amor, amor de nunca!
¡Oh, sí! Yo quiero. ¡Amor, amor! Dejadme.
No me tapen la boca los que buscan
espigas de Saturno por la nieve
o castran animales por un cielo,
clínica y selva de la anatomía.
Amor, amor, amor Niñez del mar.
Tu alma tibia sin ti que no te entiende.
Amor, amor, un vuelo de la corza
por el pecho sin fin de la blancura.
Y tu niñez, amor, y tu niñez.
El tren y la mujer que llena el cielo.
Ni tú, ni yo, ni el aire, ni las hojas.
Sí, tu niñez ya fábula de fuentes.


Federico García Lorca.

lunes, 14 de mayo de 2012

Quien vio el romero


Quien vio el romero
y hoy no lo ve
¡cómo piensa en él!

Monte de jara y espino
¡cómo piensa en él!

Suelo de aulaga y mastranzo
¡cómo piensa en él!

Tierra de espliego y tomillo
¡cómo piensa en él!

Ay, jaramago florido:
¡cómo piensa en él!
¡cómo piensa en él!...

A orégano huele el campo
a orégano.
A orégano está soñando..

¡Cómo pienso en él!



Emilio Prados.

jueves, 10 de mayo de 2012

Tú en el alto balcón...


Tú en el alto balcón de tu silencio,
yo en la barca sin rumbo de mi daño,
los dos perdidos por igual camino,
tú esperando mi voz y yo esperando.

Esclavo tú del horizonte inútil,
encadenada yo de mi pasado.
Ni silueta de nave en tu pupila,
ni brújula y timón para mis brazos.

En pie en el alto barandal marino
tú aguardarías mi llegada en vano.
yo habría de llegar sobre la espuma
en el amanecer de un día blanco.

Pero el alto balcón de tu silencio
olvidó la señal para mi barco.
Y me perdí en la niebla de tu encuentro
–como un pájaro ciego– por los años.



Josefina de la Torre.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Otro mayo

cuando pasabas con tu otoño a cuestas
mayo por mi ventana
y hacías señales con la luz
de las hojas finales
¿qué me querías decir mayo?
¿porqué eras triste o dulce en tu tristeza?
nunca lo supe pero siempre
había un hombre solo entre los oros de la calle

pero yo era ese niño
detrás de la ventana
cuando pasabas mayo
como abrigándome los ojos

y el hombre sería yo
ahora que recuerdo.



Juan Gelman.

lunes, 7 de mayo de 2012


Se equivocó la paloma.

Se equivocó la paloma.  
Se equivocaba.  
Por ir al norte, fue al sur. 
Creyó que el trigo era agua.  
Se equivocaba.  
Creyó que el mar era el cielo;  
que la noche, la mañana.  
Se equivocaba.  
Que las estrellas, rocío;  
que la calor; la nevada.  
Se equivocaba.  
Que tu falda era tu blusa;  
que tu corazón, su casa.  
Se equivocaba.  
(Ella se durmió en la orilla.  
Tú, en la cumbre de una rama.) 


miércoles, 2 de mayo de 2012

Lucha



Nunca te quejes de nadie, ni de nada,

porque fundamentalmente tu has hecho

lo que querías en tu vida.



Acepta la dificultad de edificarte a ti

mismo y el valor de empezar corrigiéndote.

El triunfo del verdadero hombre surge de

las cenizas de su error.



Nunca te quejes de tu soledad o de tu

suerte, enfréntala con valor y acéptala.

De una manera u otra es el resultado de

tus actos y prueba que tu siempre

has de ganar.



No te amargues de tu propio fracaso ni

se lo cargues a otro, acéptate ahora o

seguirás justificándote como un niño.

Recuerda que cualquier momento es

bueno para comenzar y que ninguno

es tan terrible para claudicar.



No olvides que la causa de tu presente

es tu pasado así como la causa de tu

futuro será tu presente.



Aprende de los audaces, de los fuertes,

de quien no acepta situaciones, de quien

vivirá a pesar de todo, piensa menos en

tus problemas y más en tu trabajo y tus

problemas sin eliminarlos morirán.



Aprende a nacer desde el dolor y a ser

más grande que el más grande de los

obstáculos, mírate en el espejo de ti mismo

y serás libre y fuerte y dejarás de ser un

títere de las circunstancias porque tu

mismo eres tu destino.



Levántate y mira el sol por las mañanas

y respira la luz del amanecer.

Tú eres parte de la fuerza de tu vida,

ahora despiértate, lucha, camina, decídete

y triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte,

porque la suerte es: el pretexto de los fracasados.



Pablo Neruda.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...