viernes, 10 de junio de 2022

Rapto a privamera.


¡Cuidado! Desprendidas,
recoces, rubias, sobre la capota
del coche, están las dos.
Hojas. Otoño. Aquí.
¡Corre! Quieren salvarse.
A ochenta, a ciento, a mil,
sobre los mares, sobre los records,
a llevarlas
al otro mundo, a la otra
mitad del mundo donde están brotando
ahora tiernas las otras.
                                    ¡Sálvalas!
Furtivamente ponlas
en la más descuidada rama
de un árbol distraído.
Despacio,
sin que lo advierta, sin que se entere,
esa por ti engañosa primavera
de allí.

Pedro Salinas.

viernes, 3 de junio de 2022

 

Sueño de las dos ciervas.


¡Oh terso claroscuro del durmiente!
Derribadas las lindes, fluyó el sueño.
Sólo el espacio.

Luz y sombra, dos ciervas velocísimas,
huyen hacia la hontana de aguas frescas,
centro de todo.

¿Vivir no es más que el roce de su viento?
Fuga del viento, angustia, luz y sombra:
forma de todo.

Y las ciervas, las ciervas incansables,
flechas emparejadas hacia el hito,
huyen y huyen.

El árbol del espacio. (Duerme el hombre)
Al fin de cada rama hay una estrella.
Noche: los siglos.

Duerme y se agita con terror: comprende.
Ha comprendido, y se le eriza el alma.
¡Gélido sueño!

Huye el gran árbol que florece estrellas,
huyen las ciervas de los pies veloces,
huye la fuente.

¿Por qué nos huyes, Dios, por qué nos huyes?
Tu veste en rastro, tu cabello en cauda,
¿dónde se anegan?

¿Hay un hondón, bocana del espacio,
negra rotura hacia la nada, donde
viertes tu aliento?

Ay, nunca formas llegarán a esencia,
nunca ciervas a fuente fugitiva.
¡Ay, nunca, nunca!

Dámaso Alonso.

viernes, 27 de mayo de 2022

    Ya no es posible.




No digas tu nombre emitiendo tu música
como una yerta lumbre que se derrama,
como esa luna que en invierno reparte
su polvo pensativo sobre el hueso.

Deja que la noche estruje la ausencia de la carne,
la postrera desnudez que alguien pide;
deja que la luna ruede por las piedras del cielo
como un brazo ya muerto sin una rosa encendida.

Alguna luz ha tiempo olía a flores.
Pero no huele a nada.
No digáis que la muerte huele a nada,
que la ausencia del amor huele a nada,
que la ausencia del aire, de la sombra huelen a nada.

La luna desalojaba entonces, allá, remotamente, hace mucho,
desalojaba sombras e inundaba de fulgurantes rosas
esa región donde un seno latía.

Pero la luna es un hueso pelado sin acento.
No es una voz, no es un grito celeste.
Es su dura oquedad, pared donde sonaban,
muros donde el rumor de los besos rompía.

Un hueso todavía por un cielo de piedra
quiere rodar, quiere vencer su quietud extinguida.
Quiere empuñar aún una rosa de fuego
y acercarla a unos labios de carne que la abrasen.

 


Vicente Aleixandre.

 

miércoles, 25 de mayo de 2022

Preceptiva poética.


Deshaced ese verso.
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía,
eso
será la poesía.

León Felipe.

jueves, 19 de mayo de 2022

 


El mulo Mola.


El hijo de la gran Mula
por Mola vino a las malas.
Como no tuvo soldados,
los hizo con las sotanas.
De lejos, el traidor Franco
solo promesas le manda,
y tomándolo por Muño
le anuncia tropas mulatas.
Ya están pidiendo madrinas
las tropas de las mejalas.
La media Luna ya tiene
protección de las beatas.
¡Cómo curan sus heridos,
cómo el moro les regala
sangrientos ramos de flores
llenos de orejas cortadas!
En mulas van hacia Mola
pidiendo a gritos la paga.
Mola los mueles con marcos,
ya caducos, de Alemania.
¡Fiero moro, te engañaron,
te van a engañar, te engañan!
De todas partes por radio
llegan las voces cascadas
de generales borrachos
diciendo botaratadas.
Mientras que contra los cuentos
que los fascistas levantan,
las hoces y los martillos
chocan sus verdades claras.
Las Milicias van cantando
su alegría en la batalla,
victoriosas de la muerte
que acecha a sus milicianas;
siempre poniendo los ojos
en donde ponen las balas.
Asoma la luz del día
enfrente de Guadarrama,
ensangrentando de albores
las luces de la esperanza.
Al otro lado del monte
está la muerte de España.

José Bergamín.

jueves, 12 de mayo de 2022

 Por último.



Voy a cantar doblando;
canto con todo el cuerpo;
por levantar montañas dominadas,
por sonreír cuando la luna puede.

Soy, dicen, un jardín cultivado,
una masa de sueño no exprimido,
una esperanza amada por lo próspero,
todo lo que se nombra o sonríe.

Así alejar un brazo como designio,
dejar que vaya lejos como no nuestro,
que compruebe el poniente o el dolor,
esos temores últimos tangibles.

La lontananza es una canción distraída;
mientras yo estoy besándote qué importa
que allí por los finales extinguiéndose
cinco, diez, treinta luces se queden mudas.

Tamborilear unos dedos remotos.
Que esa funesta sombra no acaricie,
que sí compruebe la veracidad de occidente
o la de nuestras carnes ya mortales.

Que yo aquí tenga la frente como un árbol,
que yo mismo me asuste. No, no quiero;
quiero besar como el jilguero pálido,
como la cera en que está convertido.

Quiero un bosque, una luna, quiero todo,
¿me entiendes? Todo, todo, hasta lo horrible,
esos cabellos de saliva extensa.

Pero allí, allí, allí lo remoto,
ese aroma que nace de la masa,
esa flor que hacia abajo busca el cielo
o el rostro contraído en el contacto.

No aquí. Aquí está tendido lo más fácil;
voy a inventar un cuento o una espuma;
aquí están las miradas o las aguas.

Dulces corrientes, fáciles promesas,
un rasguear de pérdidas o añoros,
una alabanza que se escucha y gusta
lo mismo que una cara que se borra.

Yo aspiro a lo blanco o la pared, ¿quién sabe?
Aspiro a mí o a ti o a lo llorado,
aspiro a un eso que se va perdiendo
como diez dedos, humo o lo ya atónito.

Lejos veo el camino o el desprecio,
ese desdén ceñido por la prisa
que se evade si acaso como pájaro,
como si nada ya valiese el vuelo.

Nardo, jazmín o lúcidos rencores;
luna mordiente o tálamo escupido;
todo es carbón que duele y que solloza
sobre lo falso vegetal que existe.

Vicente Aleixandre.

martes, 3 de mayo de 2022

La vida es nuestra pasión.

La vida es nuestra pasión.
La verdad, nuestra razón.

(Cuando de verdad queremos 

-lo que de vida soñamos-
La verdad, la padecemos, -la vida,

la razonamos.)

La vida es nuestra razón.
La verdad, nuestra pasión.

José Bergamín.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...