miércoles, 17 de julio de 2019

El sediento.


¡Desamparo tórrido!
La acera de sombra
Palpita con toros
Ocultos. Y topan.

Un sol sin aleros,
Masa de la tarde,
Convierte en silencio
De un furor el aire.

¡De prisa, que enfrente
La verja franquea
Su reserva!... ¡Huele,
Huele a madreselva!

Penumbra de olvido
Guardan las persianas.
Sueño con un frío
Que es amor, que es agua.

¡Ah! Reveladora,
El agua de un éxtasis
A mi sed arroja
La eternidad.  -¡Bebe!

Jorge Guillén.

martes, 16 de julio de 2019

El mar no es una hoja de papel.


Lo que yo siento no es el mar.
Lo que yo siento no es esta lanza sin sangre
que escribe sobre la arena.
Humedeciendo los labios, en los ojos
las letras azules duran más rato.
Las mareas escuchan, saben que su reinado
es un beso y esperan vencer tu castidad
sin luna a fuerza de terciopelos.
Una caracola, una luminaria marina,
un alma oculta danzaría sin acompañamiento.
No te duermas sobre el cristal,
que las arpas te bajarán al abismo.
Los ojos de los peces son sordos
 y golpean opacamente sobre tu corazón.
Desde arriba me llaman arpegios naranjas,
que destiñen el verde de las canciones.
Una afirmación azul, una afirmación encarnada,
otra morada, y el casco del mundo desiste de su conciencia.
Si yo me acostara sobre el mar,
en mi frente responderían todos los corales.
Para un fondo insondable, una mano es un alivio blanquísimo.
Esas bocas redondas buscan anillos en que teñirse al instante.
Pero bajo las aguas el verde de los ojos es luto.
El cabello de las sirenas en mis tobillos
me cosquillea como una fábula.
Sí, esperad que me quite estos grabados antiguos.
Aguardad que mi nombre escurra las indiferencias.
Estoy esperando un chasquido, un roce en el talón,
un humo sobre la superficie. La señal de todos los tactos.
Acaricio una melodía: qué hermosísimo muslo.
Basta, señores: el baño no es una cosa pública.
El cielo emite su protesta como un ectoplasma.
Cierra los ojos, fealdad, y laméntate de tu desgracia.
Yo soy aquel que inventa las afirmaciones de espaldas,
el que acusa al subsuelo de sus culpas abiertas.
El que sabe que el mar se levantaría como una lápida.
La sequedad de mi latrocinio es este vil abismo
en que se revuelven los gusanos.
Los peces podridos no son una naturaleza muerta.
El mar vertical deja ver el horizonte de piedra.
Asómate y te convencerás de todo tu horror.
Apoya en tus manos tus ojos
y cuenta tus pensamientos con los dedos.
Si quieres saber el destino del hombre,
olvídate que el acero no es un elemento simple.

Vicente Aleixandre.

viernes, 12 de julio de 2019

Mendigos.


¡Aunque sea lo que dice
un pajarillo, al pasar!..

¡El aroma que una rosa
deja en unos ojos suaves!..

¡El celeste brillo que
se evapora en una lágrima!

Juan Ramón Jiménez.

jueves, 11 de julio de 2019

Mundo en claro.


Lo oscuro pierde espesor.
Triunfa el cristal. La ventana
Va ensanchando hasta el confín
Posible la madrugada,
Flotante en una indolencia
Que no es mía. Todo vaga.
Una indecisiôn de nube
Forma un conato de estancia.
Entre jirones de muebles,
A los espejos aguardan
Los volúmenes confusos:
Caos dentro de una casa,
Pero con mucha inocencia
Caótica.
                  ¡Leve el alba!

Aunque gravite con fe,
-La fe en un mundo de gracia,
Regalado- todo pesa
Ligeramente. Ya baja
La luz a señorear
Hasta las sombras dejadas
A los sueños. No hay ventura
Mayor que esta concordancia
Del ser con el ser. Ahora
Ni alumbra gozo. ¡Se arraiga
La vida con tal raíz
Dentro de su necesaria
Profundidad! Sin cesar
Asombra  la simple marcha
Del tiempo, de este minuto
Que por el presente pasa
Resonando, fácil. Es
La incógnita soberana.
¡Tic tac!
                ¡Tic tac! 
Y comienzas
A sentir la mescolanza
De mi vigilia y tu fondo
Grave. ¿Duermes? Bien enlazas
Y remontas el borrón
De esa intemperie a la talla
De este concierto final
Que a los dormidos ampara.
¿Duermes? Memoria en relieve
Va aflorando por la máscara
De soñar, que poco a poco
Se va convirtiendo en cara.
¿No están ya los entresueños
Enredándose en la trama
De grises, blancos y azules
Que por la atmósfera llaman?
Se quiebra el albor.
Y la aurora
Difunde una llamarada:
Amarilla se deslíe
Por entre el carmín y el grana.
Con resplandor y rumor,
Invasores, avasalla
Siempre el día. ¡Qué temprano
Suena a calles estrenadas
Otra vez! Vuelve a vivir,
A esperar la luz humana,
Enamoradiza ya
Por balcones y fachadas.

Jorge Guillén.

miércoles, 10 de julio de 2019

No olvides.


Recuerda todas las fechas.
Recuerda todas las cosas.
Limita con blancas nubes
el jardín de tu memoria,
Muérete debajo de ella,
bajo su sombra.

Manuel Altolaguirre.

martes, 9 de julio de 2019

Vuelo.


Por el aire de estío
La gaviota ascendiendo
Domina la extensión, el mar, el mundo
Bajo azul, bajo nubes
En vellones muy blancos,
Y suprema, reinante,
Se cierne.
Todo el espacio es onda traspasada.
Plumajes blanquinegros
Detienen la ascensión,
De pronto resbalando sobre el aire,
Sobre la luz vastísima.
Sostiene la blancura del vacío.
Y, suspensas, las alas se abandonan
A claridad, a fondo trasparente
Por donde el vuelo, sin acción las alas,
Subsiste,
Se entrega a su placer, a su caer,
Se sume en su pasar,
Puro instante de vida.

Jorge Guillén.

lunes, 8 de julio de 2019

Niño del alba.


Edad me quitan los árboles,
me roban vida.
Otra vez soy como un niño
sin el pesar de mis días.

¡Qué luz sobre mis recuerdos,
qué blanca luz ilumina
la verde llanura en donde
mi memoria está extendida!

Hiere mi candor profundo
una luz nueva, me olvida
entre unas flores pequeñas,
sobre una arena muy fina;
niño del alba que tiene
alas de tierra y de brisa,
memoria suya por campo
y un cielo por fantasía.

Mi tiempo labrado en aire,
en agua, en fuego, en arcilla,
testimonio da de un alma
que ante Dios se exterioriza.

Manuel Altolaguirre.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...