martes, 16 de abril de 2019

La voz a ti debida (Versos 1471 a 1500).


¿Hablamos, desde cuándo?
¿Quién empezó? No sé.
Los días, mis preguntas;
oscuras, anchas,
vagas tus respuestas: las noches.
Juntándose una a otra
forman el mundo, el tiempo
para ti y para mí.
Mi preguntar hundiéndose
con la luz en la nada, callado,
para que tú respondas
con estrellas equívocas;
luego, reciennaciéndose
con el alba, asombroso
de novedad, de ansia
de preguntar lo mismo
que preguntaba ayer,
que respondió la noche
a medias, estrellada.
Los años y la vida,
¡qué diálogo angustiado!
Y sin embargo, por decir casi todo.
Y cuando nos separen
y ya no nos oigamos,
te diré todavía:
“¡Qué pronto!
¡Tanto que hablar, y tanto
que nos quedaba aún!”.

Pedro Salinas.

lunes, 15 de abril de 2019

Mi voz primera.


A Pablo Neruda

Entre alaridos se sostiene
su débil rama,
entre escombros de guerra,
viva en mi corazón endurecido,
como una flor sencilla
entre las piedras del pasado,
está mi voz primera,
la inocente palabra de mis versos,
esperando que se retiren los fantasmas,
se ordenen los quebrados edificios,
se cierren las trincheras.

Hoy la flor del almendro
conoce las abejas de la muerte,
el insecto que anida en los fusiles,
y el agua del remanso, que se daba
a la caricia de algún pie desnudo,
sufre durante todo el largo día
un desfile de botas militares.

No buscan los tesoros de las minas
los insistentes golpes de los picos,
ni los profundos cráteres, abiertos
por los disparos de la artillería,
son para repoblar de selva el monte.

Es la guerra, mi voz acostumbrada
a cantar el amor y el pensamiento,
llora esta vez el odio y la locura.
Fuera de sí mi voz llora el ardiente
delirio de un incendio apasionado,
llora su rojo fuego vengativo.

Manuel Altolaguirre.

viernes, 12 de abril de 2019

En hora fea.


Llegas en los días de acero,
cuando las casas se desploman,
y los perros comen cadáveres.
Un espíritu ciego
revolviendo valores,
dividiendo familias,
idiotizando almas,
recorre todos los países.
Me encuentras roto, desmigajado,
dispuesto solamente
a no creer que existe
fuente del bien, ni posible alegría.
Vienes en hora amarga,
cuando falta la fe,
cuando el viento es de plomo,
la noche de carbón
y las flores un puñado de espinas.
Ten cuidado, que besas
la sombra de un fantasma.

José Moreno Villa.

jueves, 11 de abril de 2019

La estrella venida.


En el naranjo está la estrella.
¡A ver quién puede cojerla!

¡Pronto, venid con las perlas,
traed las redes de seda!

En el tejado está la estrella.
¡A ver quién puede cojerla!

¡Oh, que olor a primavera
su pomo de luz eterna!

En los ojos esta la estrella.
¡A ver quién puede cojerla!

¡Por el aire, por la yerba,
cuidado, que no se pierda!

¡En el amor está la estrella!
¡A ver quién puede cojerla!

Juan Ramón Jiménez.

miércoles, 10 de abril de 2019

El Sol.


El sol bajaba entonces
al barranco profundo
que debe haber detrás del horizonte,
alargando las sombras
-lentas aguas opacas- de lo erguido,
dando nuevos colores a las cosas,
como si presintiera
la negra oscuridad vecina,
inevitable, de la noche.

Manuel Altolaguirre.

martes, 9 de abril de 2019

Apertura de curso.


Para Jacques Deguise

No te equivocas, niño.
La fuerza de tus pocos
Meses -robustos meses-
Te empuja hacia una incógnita.
¿No hay cocos en la noche del cuarto?
Mira bien y no ceses de querer con afán
Descubrir este mundo por la senda terrible
donde van amor y destrucción, el odio, la alegría.
¿No es un lote de Cid aunque nadie lo entienda?
Tu puño dice ya: La vida es mía.

Jorge Guillén.

lunes, 8 de abril de 2019

Amiga pintura.


Un cielo atendido apenas
da su lejanía al claro del ramaje.
¡Yo separo los azules!
Son ajenas sus glorias a las terrenas
Islas del Mayo mejor.
Junto al agua está un pintor,
regente de esta hermosura.
Pinta bien: ¡se me apresura
todo Mayo hacia un amor!


Jorge Guillén.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...