jueves, 4 de octubre de 2018

Sazón.


El vaivén de la esquila
De la oveja que pace...
En su punto la tarde:
Fina monotonía.

¡Polvareda de calma,
Trasluz de lo plenario!
¡Ahínco cabizbajo,
Émulo de la hazaña!

La quietud es extrema
En el rebaño terco.
Acrece y guarda el tiempo
Sus minutos, su hierba.

¡Lejanías en blanco,
Para la rumia grama!
¡Horizonte, tardanza
Del infinito espacio!

En su punto la tarde:
Fina monotonía...
El vaivén de la esquila
De la oveja que pace.


Jorge Guillén.

miércoles, 3 de octubre de 2018

El cielo que es azul. Festividad.


La acumulación triunfal
En la mañana festiva
Hinche de celeste azul
La blancura de la brisa.
¡Florestas, giros, suspiros
En islas a la deriva!
Pies desnudos trazan vados
Entre todas las orillas
Que Junio fomenta, verdes
Liberales y garridas.
Y los aros de los niños
Fatalmente multiplican
Ondas de gracia sobrante,
Para dioses todavía.
¡Tanta claridad levantan
Las horas de arena fina!
Los enamorados buscan,
Buscan una maravilla.
¡Qué bien por el río bogan!
¡Al mar! Ya el mar los hechiza
Pero los cielos difusos
Luces agudas enviscan.
Caballos corren, caballos
Perseguidos por las dichas.
¡Vientos esbeltos! Sus ángeles,
Que un frescor de costa guía,
Aman a muchachas blancas,
Blancas, pleamar divina.
Pleamar también del mar
Corvo de animal delicia:
Obstinación de querencia
Turnos de monotonía,
Pero en ápice de crisis
Que tiende choques en chispas
Al azul, aunque celeste,
Vivacísimo en la brisa.
¡Júbilo, júbilo, júbilo!
Y rinde todas sus cimas
-Fuerza de festividad-
Todo el resplandor del día.

Jorge Guillén.

martes, 2 de octubre de 2018

Tiempo a vista de pájaro.


A Luis Cernuda.
La eternidad es tuya,
profeta con memoria,
gozador del presente.

¿Qué extensión se dilata
dentro de ti?

¿Qué mirada gozosa
por tu espíritu extiendes?

El pasado, el futuro,
lo presente, el hundido
tiempo total del hombre,
pensativo dominas.

La eternidad, que es sólo
tiempo a vista de pájaro,
vive entre tus ideas,
bajo los cielos tuyos,
bajo las altas águilas
que vuelan en tu frente.

Manuel Altolaguirre.

lunes, 1 de octubre de 2018

¿Te acuerdas?.



Como mi sombra contra el muro
cuando me acerco a la luz baja,
mi alma se agrandó
cuando luché contigo,
luz pequeña, lumbre chica, enemiga.

Me debatí en el viento
sobre una gran ciudad de dominados,
golpeando el vacío como un loco,
abarcando otros aires,
dueño solo y rebelde
de un ámbito vencido.

Yo soy éste que veo
brotar de mí, sobrepasarme,
el que fuera de sí ya no se encuentra,
el que agrandó sus brazos por buscarse.

Una sombra, no un sol, conquistadora,
que una elevada soledad hundida
y una anchurosa majestad despliega.

Bajo mi pie, contigo, está mi cuerpo.
Un gigante de espíritu lo aplasta,
un amor grande, triunfador, me eleva.

No es la muerte, es la vida;
la sombra dueña, no la luz esclava;
la posesión secreta, no la entrega
limitada, visible, delatora.

No son amantes en lascivo juego,
sino mi casta soledad erguida.
Labios de humo sin besar, ardientes;
miradas interiores, lejanísimas.

Los ríos y las aves, las palmeras,
todo puede surcarlo el alma mía.
Hasta el cariño que te tengo vuela.

Castillos en el aire, fantasías,
un vendaval, el mar, los trigos,
tu desnudo tendido en las arenas.
Azul y rojo, blanco, verde, frío,
jazmines, roces, músicas, ¿te acuerdas?

Manuel Altolaguirre.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Desnudo.


Blancos, rosas... Azules casi en veta,
      retraídos, mentales.
Puntos de luz latente dan señales
      de una sombra secreta.
Pero el color, infiel a la penumbra,
      se consolida en masa.
Yacente en el verano de la casa,
      una forma se alumbra.
Claridad aguzada entre perfiles,
      de tan puros tranquilos
que cortan y aniquilan con sus filos
      las confusiones viles.
Desnuda está la carne. Su evidencia
      se resuelve en reposo.
Monotonía justa: prodigioso
      colmo de la presencia.
¡Plenitud inmediata, sin ambiente,
      del cuerpo femenino!
Ningún primor: ni voz ni flor.
             ¿Destino?
      ¡Oh absoluto presente!


Jorge Guillén.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Carta urgente.


Te has ido.
Me has dejado solo frente al deseo:
Mi afición a mezclarte con todo lo que veo,
A seguir tu perfume por esa escalerilla
Que nos lleva hasta el piso de una verdad sencilla:
Nada más necesario, más dulce ni más justo
Que unir en el coloquio tu gusto con mi gusto.
Y mi gusto va a ti, que ya te llamas -Tú-,
A quien digo: te quiero, je t'aime, I love you.
En cualquier lengua el verbo capital me conviene,
Y hasta muy bien callado también ti voglio bene.
Como aquí no te hallas, a este papel ahora
Le diré que eres tú quien tanto me enamora,
Y en esta soledad de diciembre quisiera
Dar a tu sola imagen valor de verdadera compañía.
De modo muy leve me contento.
Vivimos en la forma precaria del momento.
Otra yo no conozco.
¿Soledades? Te has ido.
Ni tú ni yo sabemos de eclipse ni de olvido.
Ya no oteas quizá por el cristal del tren
El paisaje, tan tuyo.
Y reclinas la sien para mejor sonar con los ojos cerrados.
Ah, tus ojos cerrados... Lo sé.
No es que un abismo vaya a causarte vértigo. `
Nada existe a tus lados.
Quieres amar así.
¿Me ves? Soy tu amor mismo.

Jorge Guillén.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Las cosas.


Las cosas en mí
tienen infierno y gloria.
Gozan de la alta luz o me maldicen
en el precipitado fuego de mi sangre.
Semejanza con Dios.
Siento las cosas y comprendo sus íntimas verdades.
En ese infierno mío se condenan
las inocentes almas de lo feo.
En mi gloria se alegran tu desnudo,
tu sal, el mar, tu vida.


Manuel Altolaguirre.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...