miércoles, 11 de octubre de 2017

Amapolas.



Amapolas como... No.
Jamás ni "sangre" ni "fuego".
Rojos pétalos silvestres,
Indecibles. ¿No son únicos?
El nombre a la flor señala.
Esas amapolas, esas:
Amapolas, amapolas.



Jorge Guillén.

martes, 10 de octubre de 2017

Candelabro.



Surge y se yergue, solo,
Sin romper el silencio de lo oscuro
Un sonido con forma: "candelabro".
Apenas me ilumina vaga plata
Como la nebulosa en una noche
De inmensidad visible.
Pronuncio: "candelabro",
Y se esboza, se afirma hacia su estable
Pesadumbre. Columbro: candelabro.
¿Adonde voy? Me esfueno
Desde esta orilla torpe de un insomnio
Reducido a tiniebla,
En convivir, en dialogar ahora
Con algo que a su modo acompañándome
Ya esta fuera de mí.
"Te necesito, mundo".
La palabra y su puente
Me llevan de verdad a la otra orilla.
A través de lo oscuro
Ayúdame, mi amigo, candelabro.


Jorge Guillén.

lunes, 9 de octubre de 2017

Delante de la muerte.



Horizonte de guerra cuyas luces,
cuyas auroras repentinas, breves,
cuyas fugaces albas, salvas, fuegos,
multiplican la muerte interminable.

Aquí en Madrid, de noche, solo, triste,
mi frente con el frente son sinónimos
y sobre mi mirada, como llanto,
se derriban los héroes, caen hundidos
por el abismo verde de mi cara.

Yo sé que estoy despierto, que estoy solo,
que el frente paralelo de mi frente
desdeña mi dolor y me abandona.
Ante el glorioso círculo de fuego
nada puedo evocar, nada ni nadie.

No hay recuerdo, placer antes vivido,
que pueda rescatar de mi pasado.
No hay ausencia, ni historia, ni esperanza
que con su engaño calme mi agonía.

Aquí en Madrid, delante de la muerte,
mi corazón pequeño guarda oscuro
un amor que me duele, que no puedo
ni siquiera mostrarlo en esta noche,
ante el inmenso campo de heroísmo.


Manuel Altolaguirre.

viernes, 6 de octubre de 2017

Imposible.



Imposible saber cuándo ese rincón de mi alma
se ha dormido y cuándo volverá otra vez
a tomar parte en mis fiestas íntimas

O si ese trozo se fue para siempre
O bien si fue robado y se encuentra íntegro en otro

Imposible sabe si el árbol primitivo adentro de su ser siente todavía el viento milenario
Si tú recuerdas el canto de la madre cuaternaria
Y los grandes gritos de tu rapto
Y la voz sollozante del océano
que acababa de abrir los ojos

Y agitaba las manos y lloraba en su cuna

Para vivir no necesitamos tantos horizontes
Las cabezas de amapola que hemos comido sufren por nosotros
Mi almendro habla por una parte de mí mismo
Yo estoy cerca y estoy lejos

Tengo centenares de épocas en mi breve tiempo
Tengo miles de leguas en mi ser profundo
Cataclismos de la tierra accidentes de planetas
Y algunas estrellas de luto
¿Recuerdas cuando eras un sonido entre los árboles
Y cuando eras un pequeño rayo vertiginoso?

Ahora tenemos la memoria demasiado cargada
Las flores de nuestras orejas palidecen
A veces veo reflejos de plumas en mi pecho
No me mires con tantas fantasmas
Quiero dormir quiero oír otra vez las voces perdidas
Como los cometas que han pasado a otros sistemas

¿En dónde estábamos? ¿En qué luz en qué silencio?
¿En dónde estaremos?
tantas cosas tantas cosas tantas cosas

Yo soplo para apagar tus ojos
¿Recuerdas cuando eras un suspiro entre dos ramas?



Vicente Huidobro.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Mentira.



Miente el demonio en la soledad
mientras se escarba el oído con palo santo
y mientes tú y mienten las rocas que le sustentan,
y ese barco que espera llegar a puerto un día.
Mienten como sastres el soberano y el Papa,
el hotelero y el mozo del sliping.

Pero hay días de suprema mentira,
en que los puentes guiñan y el soborno sonríe,
tiemblan las calles de risa satánica
y se ve que todos los ojos humanos
quisieran diez párpados.
Hay días de búho salmantino,
en que la mentira lleva cola de emperatriz,
en que las nodrizas se ordeñan cerveza
y los filósofos descubren el rubor.

Días de cieno amasado con gloria, mantequilla y cemento.
Días, en fin, en que dormir es tan difícil como calcular,
y que los cálculos resultan fox-trotes de negros.
Días inversos, en que congela el viento sur.
Días de un amarillo como ni el Asia conoce,
días en que las insignias de los jerarcas
se salen al bar en busca de whisky
con ánimo de no regresar al estuche.
Días, en fin, de suprema verdad.
Porque la mentira es el sustento de la existencia.


José Moreno Villa.

martes, 3 de octubre de 2017

Muerte de la rosa.



Florece el jardín en torno
De la que agoniza a solas
Y bien descubre ante el sol
Los estambres que amontona,
Mustios, el centro que fue
Tan íntimo. A su hora,
Sumisa a la primavera,
Muriéndose está la rosa.


lunes, 2 de octubre de 2017

Amaranta.



... calzó de viento ...

Góngora.

Rubios, pulidos senos de Amaranta,
por una lengua de lebrel limados.
Pórticos de limones, desviados
por el canal que asciende a tu garganta.

Rojo, un puente de rizos se adelanta
e incendia tus marfiles ondulados.
Muerde, heridor, tus dientes desangrados,
y corvo, en vilo, al viento te levanta.

La soledad, dormida en la espesura,
calza su pie de céfiro y desciende
del olmo alto al mar de la llanura.

Su cuerpo en sombra, oscuro, se le enciende,
y gladiadora, como un ascua impura,
entre Amaranta y su amador se tiende.



Rafael Alberti.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...