miércoles, 22 de junio de 2016

A veces las más tristes.


 
A veces las más tristes realidades
no llegan por mis ojos a mi alma,
ni devastan con llantos y tormentas
las tierras interiores de mi sueño.
No me dejo apresar por lo aparente,
lo transitorio de esta vida;
sólo una brisa breve me propaga.
No soy cruel, amigos. Conocedme.
Lo inhumano de mí es que no muero.
 


martes, 21 de junio de 2016

Paisaje.



Desde lejos escucho tu voz que resuena en este campo,
confundida con el sonido de este agua clarísima 
que desde aquí contemplo;
tu voz o juventud, signo que siempre oigo
cuando piso este verde jugoso siempre húmedo.
 
No calidad de cristal,
no calidad de carne, pero ternura humana,
espuma fugitiva, voz o enseña o unos montes,
ese azul que a lo lejos es siempre prometido.
 
No, no existes y existes.
Te llamas vivo ser,
te llamas corazón que me entiende sin que yo lo sospeche,
te llamas quien escribe en el agua un anhelo, una vida,
te llamas quien suspira mirando el azul de los cielos.
 
Tu nombre no es el trueno rumoroso que rueda
como sólo una cabeza separada del tronco.
No eres tampoco el rayo o súbito pensamiento
que ascendiendo del pecho se escapa por los ojos.
No miras, no, iluminando ese campo,
ese secreto campo en el que a veces te tiendes,
río sonoro o monte que consigue sus límites,
frente a la raya azul donde unas manos se estrechan.
 
Tu corazón tomando la forma de una nube ligera
pasa sobre unos ojos azules,
sobre una limpidez en que el sol se refleja;
pasa, y esa mirada se hace gris sin saberlo,
lago en que tú, oh pájaro, no desciendes al paso.
 
Pájaro, nube o dedo que escribe sin memoria;
luna de noche que pisan unos desnudos pies;
carne o fruta, mirada que en tierra finge un río;

corazón que en la boca bate como las alas.

lunes, 20 de junio de 2016

La fuente grande o de las lágrimas.



a Federico García Lorca

Ay, fuente de las lágrimas,
ay, campos de Alfacar, tierras de Víznar.
El viento de la noche,
¿por qué os lleva la arena, y no la sangre?
¿por qué entrecorta el agua cual mi llanto?
No le digáis al alba vuestro luto,
no le quebréis al día su esperanza
de nardo y verde sombra;
pero en la noche aguda,
sesgada por el dalle de los vientos
que no olvidan, llorad, llorad conmigo.
Llora, tú, fuente grande,
ay, fuente de las lágrimas.
Y sed ya para siempre mar salobre,
oh campos de Alfacar, tierras de Víznar.

viernes, 17 de junio de 2016

El último amor I.


 
Amor mío, amor mío. Y la palabra suena en el vacío. 
Y se está solo.
Y acaba de irse aquella que nos quería.
Acaba de salir. 
Acabamos de oír cerrarse la puerta.
Todavía nuestros brazos están tendidos. 
Y la voz se queja en la garganta.
Amor mío...
Cállate. Vuelve sobre tus pasos. 
Cierra despacio la puerta, si es que no quedó bien cerrada.
Regrésate. Siéntate ahí, y descansa.
No, no oigas el ruido de la calle. No vuelve. No puede volver.
Se ha marchado, y estás solo.
No levantes los ojos para mirarlo todo, como si en todo aún estuviera.
Se está haciendo de noche.
Ponte así: tu rostro en tu mano.
Apóyate. Descansa.
Te envuelve dulcemente la oscuridad, y lentamente te borra.
Todavía respiras. Duerme.
Duerme si puedes. 
Duerme poquito a poco, deshaciéndote, desliéndote
en la noche que poco a poco te anega.
¿No oyes? No, ya no oyes. 
El puro silencio eres tú, Oh dormido, Oh abandonado,
Oh solitario.
¡Oh, si yo pudiera hacer que nunca más despertases!
 

jueves, 16 de junio de 2016

Si yo fuera un poeta.


    Si yo fuera un poeta
galante, cantaría
a vuestros ojos un cantar tan puro
como en el mármol blanco el agua limpia.
    Y en una estrofa de agua
todo el cantar sería:
    -Ya sé que no responden a mis ojos,
que ven y no preguntan cuando miran,
los vuestros claros, vuestros ojos tienen
la buena luz tranquila,
la buena luz del mundo en flor, que he visto
desde los brazos de mi madre un día-


miércoles, 15 de junio de 2016

Luz y amor. Arriba.

 
Las lágrimas y besos;
son burbujas
que ascienden desde el alma.
 
Es mi cariño
menos pesado que la sangre,
más leve que el espíritu,
el que se desvanece sin palabras.
 
Es lluvia efervescente
para regar los cielos,
hasta el aire más alto,
hasta lo azul del día.
 
Mi beso allá se abre,
arriba, con tus ojos.
 
Pero me llega el barro a la cintura
y siento los metales de las minas
en las hondas raíces de mi nombre.
 
El amor me engrandece,
hace pequeño el mundo,
hace que te conozca,

me hace saber quien soy.

lunes, 13 de junio de 2016

Interior.



Tus cabellos están fuera de ti misma 
sufriendo pero perdonando
gracias al lago que se deshace en círculos
alrededor de los ahogados 
cuya gotera de pasos muertos
ahonda en tu corazón el vacío 
que nada vendrá a llenar
aún si sientes la necesidad de zurcir
 aún si tu nuca se pliega a los menores caprichos del viento que exploras tu actitud 
y ahuyenta la ventana allí dormida
y abre tus párpados y tus brazos y se lleva
si tienes necesidad de zurcir
todo tu follaje hacia tus extremidades.
 

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...