martes, 29 de diciembre de 2015

Hacia ayer.






Mi corazón dio golpes en la oscura
puerta interior, y se me fue la vida
hacia dentro, hacia ayer, hasta sentirse
encerrada de nuevo en la semilla
del Sembrador de sueños.

No vi su rostro ni conozco el prado
en donde es flor el mundo en que vivimos,
entre otros astros, flores desprendidas
de las frondas del tiempo: sueño, nada.

Día llegará en que Dios, para su gloria,
me hará volver - ¡qué breve es el camino! -
y entonces sí será verdad mi canto.



Manuel Altolaguirre.

lunes, 28 de diciembre de 2015

El alma.



El día ha amanecido.
Anoche te he tenido en mis brazos.
Qué misterioso es el color de la carne.
Anoche, más suave que nunca:
Carne casi soñada.
Lo mismo que si el alma al fin fuera tangible.
Alma mía, tus bordes,
tu casi luz, tu tibieza conforme.
Repasaba tu pecho, tu garganta,
tu cintura: lo terso,
lo misterioso, lo maravillosamente expresado.
Tocaba despacio, despacísimo, lento,
el inoíble rumor del alma pura, del alma manifestada.
Esa noche, abarcable; cada día, cada minuto, abarcable.
El alma con su olor a azucena.
Oh, no: con su sima,
con su irrupción misteriosa de bulto vivo.
El alma por donde navegar no es preciso
porque a mi lado extendida, arribada, se muestra
como una inmensa flor; Oh, no: como un cuerpo
maravillosamente investido.
Ondas de alma..., alma reconocible.
Mirando, tentando su brillo conforme,
su limitado brillo que mi mano somete,creo,
creo, amor mío, realidad, mi destino,
alma olorosa, espíritu que se realiza,
maravilloso misterio que lentamente se teje,
hasta hacerse ya como un cuerpo,
comunicación que bajo mis ojos miro formarse,
organizarse,y conformemente brillar,trasminar,
trascender, en su dibujo bellísimo,
en su sola verdad de cuerpo advenido;
oh dulce realidad que yo aprieto, con mi mano,
que por una manifestada suavidad se desliza.
Así, amada mía, cuando desnuda te rozo,
cuando muy lento, despacísimo, regaladamente te toco.
en la maravillosa noche de nuestro amor.
Con luz, para mirarte.
Con bella luz porque es para ti.
Para engolfarme en mi dicha.
Para olerte, adorarte, para, ceñida,
trastornarme con tu emanación.
Para amasarte con estos brazos
que sin cansancio se ahorman.
Para sentir contra mi pecho todos los brillos,
contagiándome de ti, que, alma, como una niña sonríes
cuando te digo: -Alma mía..-



Vicente Aleixandre.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Es el pueblo. Por encima





Es el pueblo.
Por encima de los oscuros tejados,
verde, lloroso de grillos
y de esquilas, está el campo.

Es la hora del murciélago,
cuando el anjel toca el anjelus,
cuando vuelve el cavador,
con el azadón, cantando.

-Y es el grito de los niños,
y es el mujir del establo,
y es el tibio olor a hogar,
y el humo celeste y blanco-.

Y es la gran luna de oro,
que, en los pinares lejanos,
tiñe cristalinamente
el abandono fantástico.



Juan Ramón Jiménez.

martes, 22 de diciembre de 2015

Saco mi esperanza, igual.






Saco mi esperanza, igual
que una deslumbrante joya,
de mi corazón –su caja-,
la paseo entre las rosas,
la mimo, como a una hija,
una hermana, o una novia,
la miro infinitamente,
...y la guardo, otra vez, sola.



Juan Ramón Jiménez.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Introducción a los sueños.







  Leyendo un claro día
mis bien amados versos,
he visto en el profundo
espejo de mis sueños

  que una verdad divina
temblando está de miedo,
y es una flor que quiere
echar su aroma al viento.

  El alma del poeta
se orienta hacia el misterio.
Sólo el poeta puede
mirar lo que está lejos
dentro del alma, en turbio
y mago sol envuelto.

  En esas galerías,
sin fondo, del recuerdo,
donde las pobres gentes
colgaron cual trofeo

  el traje de una fiesta
apolillado y viejo,
allí el poeta sabe
el laborar eterno
mirar de las doradas
abejas de los sueños.

  Poetas, con el alma
atenta al hondo cielo,
en la cruel batalla
o en el tranquilo huerto,

  la nueva miel labramos
con los dolores viejos,
la veste blanca y pura
pacientemente hacemos,
y bajo el sol bruñimos
el fuerte arnés de hierro.

  El alma que no sueña,
el enemigo espejo,
proyecta nuestra imagen
con un perfil grotesco.

  Sentimos una ola
de sangre, en nuestro pecho,
que pasa... y sonreímos,
y a laborar volvemos.



Antonio Machado.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Mi imposible.




¿Soy yo quien anda esta noche por mi cuarto, o el mendigo
que rondaba mi jardín, al caer la tarde?

Miro
en torno y veo que todo es lo mismo y no es lo mismo...
¿La ventana estaba abierta? ¿Yo no me había dormido?
¿El jardín no estaba verde de luna?... El cielo era limpio
y azul... Y hay nubes y viento y el jardín está sombrío...

Creo que mi barba era negra... Yo estaba vestido
de gris... Y mi barba es blanca y estoy enlutado... ¿Es mío
este andar? ¿Tiene esta voz que ahora suena en mí, los ritmos
de la voz que yo tenía?

¿Soy yo, o soy el mendigo
que rondaba mi jardín al caer la tarde?...

Miro
en torno... Hay nubes y viento... El jardín está sombrío...

... Voy y vengo... ¿Y yo ¡yo! no me había ya dormido?
Mi barba está blanca... Y todo no es lo mismo y es lo mismo.



Juan Ramón Jiménez.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Todas las nubes arden.



 


Todas las nubes arden
porque yo te he encontrado,
dios deseante y deseado;
antorchas altas cárdenas
(granas, azules, rojas, amarillas)
en alto grito de rumor de luz.

Del redondo horizonte vienen todas
de congregación fúlgida,
a abrazarse con vueltas de esperanza
a mi fe respondida.

(Mar desierto, con dios
en redonda conciencia
que me habla y me canta,
que me confía y me asegura;
por ti yo paso en pie
alerta, en mí afirmado,
conforme con que mi viaje
es al hombre seguido, que me espera
en puerto de llegada permanente,
de encuentro repetido).

Todas las nubes que existieron,
que existen y que existirán,
me rodean con signos de evidencia;
ellas son para mí
la afirmación alzada de este hondo
fondo de aire en que yo vivo;
el subir verdadero del subir,
el subir del hallazgo en lo alto profundo.



Juan Ramón Jiménez.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...