miércoles, 18 de marzo de 2015

Al ver por donde huyes.






Al ver por donde huyes
dichoso cambiaría
las sendas interiores de tu alma
por la de alegres campos.
Que si tu fuga fuera
sobre verdes caminos
o sobre las espumas
y te vieran mis ojos,
seguirte yo sabría.
No hacia dentro de ti.
donde te internas,
que al querer perseguirte
me doy contra los muros de tu cuerpo.
No hacia dentro de ti,
porque no estemos:
tú, pálida, escondida;
yo, como ante una puerta
ante tu pecho frío.



Manuel Altolaguirre.

martes, 17 de marzo de 2015

Cuerpo de piedra.






Luna de mármol, rígido calor,
noche de estío cuando el perro es mudo,
cuando un velo de esparto ante los ojos
casi acaricia, sueño o plumón leve.

Luna de piedra, manos por el cielo,
manos de piedra rompedoras siempre,
retorcidas a veces con destellos,
manos de lumbre láctea, ya rígidas.

Cuerpo de piedra, senda de cristales,
mudo siempre o doliente con los soles,
cuando perros de lana flotan quietos
por pantanos de seda acariciada.

Yo no sé si la sangre es roja o verde.
Ignoro si la luna vence o ama,
si su lengua acaricia los desvíos,
axilas que palpitan ya de pluma.

Cielo quieto de fango que ahora gira
dulcemente mintiendo un sol activo,
bella túnica amada por lo dura
sobre muslos de piedra avanzadores.

Dulce careta blanca que ladea
su morado celeste ya sin órbita.
Tibia saliva nueva que en los bordes
pide besos azules como moscas.

Soledad, soledad, calvero, mundo,
realidad viva donde el plomo es frío;
no, ya no quema el fuego que en las ingles
aquel remoto mar dejó al marcharse.


Vicente Aleixandre.

lunes, 16 de marzo de 2015

Gesto.




A la brisa, a la abeja, a la hermosa
el rosal puede dedicar la rosa.

Al poeta, al grumete, a la doncella
la noche puede dedicar la estrella.
Si eres tú misma el rosal y las rosas,
la noche de mi verso y sus estrellas,
¿a quién dedicaré este breve cielo,
este arbusto, esta fuente, este desvelo?



Gerardo diego.

viernes, 13 de marzo de 2015

El niño y la cometa.




El niño se sonreía
-mano inhábil, ojo atento
y la cometa en el viento
(su corazón) se cernía.
Ave, cometa, de un día
su corazón soñoliento.
Pues el corazón quería
huir -pero no podía,
pero no sabía- al viento.


Dámaso Alonso.

jueves, 12 de marzo de 2015

La Voz a ti debida - Versos 1237 a 1265.




Lo que eres
me distrae de lo que dices.
Lanzas palabras veloces
empavesadas de risas,
invitándome a ir adonde ellas me lleven.
No te atiendo, no las sigo:
estoy mirando los labios donde nacieron.
Miras de pronto a los lejos.
Clavas la mirada allí no sé en qué,
y se te dispara a buscarlo
ya tu alma afilada, de saeta.
Yo no miro adonde miras:
yo te estoy viendo mirar.
Y cuando deseas algo
no pienso en lo que tú quieres,
ni lo envidio: es lo de menos.
Lo quieres hoy, lo deseas;
mañana lo olvidarás por una querencia nueva.
No.
Te espero más allá de los fines y los términos.
En lo que no ha de pasar me quedo,
en el puro acto de tu deseo queriéndote.
Y no quiero ya otra cosa
más que verte a ti querer.



Pedro Salinas.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Los Intranquilos.







Somos los hombres intranquilos 
En sociedad. 
Ganamos, gozamos, volamos. 
¡Qué malestar! 

El mañana asoma entre nubes 
De un cielo turbio 
Con alas de arcángeles-átomos 
Como un anuncio. 

Estamos siempre a la merced 
De una cruzada. 
Por nuestras venas corre sed 
De catarata. 

Así vivimos sin saber 
Si el aire es nuestro. 
Quizá muramos en la calle, 
Quizá en el lecho. 

Somos entre tanto felices. 
Seven o’clock. 
Todo es bar y delicia oscura. 
¡Televisión! 


Jorge Guillén.

martes, 10 de marzo de 2015

Sobre la clara estrella del ocaso.







El poeta recuerda a una mujer desde un puente del Guadalquivir 
Sobre la clara estrella del ocaso,
como un alfanje, plateada, 
brilla la luna en el crepúsculo de rosa
y en el fondo del agua ensombrecida.
El río lleva un numeroso acento
de sombra cristalina
bajo el puente de piedra, 
¡Lento río que me cantas su nombre,
 el alma mía quiere arrojar a tu corriente pura
la ramita más lenta y más florida,
que encienda la primavera
en los verdes almendros de tu orilla!
Quiero verla caer, seguir, 
perderse sobre tus ondas limpias.
Y he de llorar... 
Mi corazón contigo flotará 
en tus rizadas lejanías.
¡Oh tarde como aquella 
y río lento de sombra cristalina!...
Sobre la clara estrella del ocaso
la argéntea luna brilla.


Antonio Machado.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...