miércoles, 21 de enero de 2015
Cabellera negra.
¿Por qué te miro, con tus ojos oscuros,
terciopelo viviente en que mi vida lastimo?
Cabello negro, luto donde entierro mi boca,
oleaje doloroso donde mueren mis besos,
orilla en fin donde mi voz al cabo se extingue y moja
tu majestad, oh cabellera que en una almohada
derramada reinas.
En tu borde se rompen,
como en una playa oscura, mis deseos continuos.
¡Oh inundada: aún existes, sobrevives, imperas!
Toda tú victoriosa como un pico en los mares.
Vicente Aleixandre.
martes, 20 de enero de 2015
La hierba entre las tejas.

Es alegre la hierba entre las tejas
¡Qué importan las persianas
De penumbra impaciente,
Y la fatalidad a plomo ante estas rejas
Y ese muro con ansia de ventanas,
Si primaveralmente
Me ilusiona y se aviva
La insinuación silvestre quen las telas encaje,
Sin hombres, sola arriba!
Es tenaz la esperanza con paisaje.
Jorge Guillén.
lunes, 19 de enero de 2015
Amante.
Lo que yo no quiero
es darte palabras de ensueño,
ni propagar imagen con mis labios
en tu frente, ni con mi beso.
La punta de tu dedo,
con tu uña rosa, para mi gesto
tomo, y, en el aire hecho,
te la devuelvo.
De tu almohada, la gracia y el hueco.
Y el calor de tus ojos, ajenos.
Y la luz de tus pechos secretos.
Como la luna en primavera,
una ventana nos da amarilla lumbre.
Y un estrecho latir
parece que refluye a ti de mí.
No es eso.
No será.
Tu sentido verdadero me lo ha dado ya el resto,
el bonito secreto,
el graciosillo hoyuelo,
la linda comisura
y el mañanero desperezo.
Vicente Aleixandre.
viernes, 16 de enero de 2015
Va la brisa reciente.

Va la brisa reciente
por el espacio esbelta,
y en las hojas cantando
abre una primavera.
Sobre el límpido abismo
del cielo se divisan,
como dichas primeras,
primeras golondrinas.
Tan sólo un árbol turba
la distancia que duerme,
así el fervor alerta
la indolencia presente.
Verdes están las hojas,
el crepúsculo huye.
anegándose en sombra
las fugitivas luces.
En su paz la ventana
restituye a diario
las estrellas, el aire
y el, que estaba soñando.
Luis Cernuda.
jueves, 15 de enero de 2015
Soleares.

Desde que te conocí,
nunca tan lejos te viera,
nunca tan lejos te ví.
Soleá de los espejos,
que si lejos, que si cerca,
que si cerca, que si lejos.
Me arranco por soleares.
Tengo soledad de tí,
pero tú, ni te compares.
Para ver bien cómo eras
- a la distancia precisa -
cómo eras, pero de veras,
me vine a esta costa brava.
Y eras como yo te quise,
como yo me figuraba.
Soledad de soledades
¿y todo soledad? No.
Yo canto por soledades.
Y el cantar ya es compañía,
cerré un momento los ojos
y era tu voz la que oía.
Allá van mis soleares
por encima de los montes,
por encima de los mares.
Hasta llegar a la luna,
a la esquina de una calle
con una reja moruna.
La luna llena de espejos,
para burlarme de cerca,
para llamarme de lejos.
Gerardo Diego.
miércoles, 14 de enero de 2015
Donde yo llego acaso tu voluntad.

Donde yo llego acaso tu voluntad no alcanza.
Espero: no me cruzo de brazos en mi cruz.
Porque conozco el nombre - quizá - de tu esperanza,
aguardo en las tinieblas el orto de la luz.
Me estoy, sin consentirme, sobre mi sentimiento,
que no es comunicable, corriente ni efusivo.
No sé, ni quiero, henchirme de hirsutos anatemas…
Para llorar me sobra con mi conocimiento.
Para sufrir me basta sentirme firme y vivo.
Para gritar… silencios y angustias, mis poemas…
Juan José Domenchina.
martes, 13 de enero de 2015
Pasa el tiempo y suspiro porque paso.

Pasa el tiempo y suspiro porque paso,
aunque yo quede en mí, que sabe y cuenta,
y no con el reloj, su marcha lenta
nunca es la mía bajo el cielo raso.
Calculo, sé, suspiro, no soy caso
de excepción y a esta altura, los setenta,
mi afán del día no se desalienta,
a pesar de ser frágil lo que amaso.
Ay, Dios mío, me sé mortal de veras.
Pero mortalidad no es el instante
que al fin me privará de mi corriente.
Estas horas no son las postrimeras,
y mientras haya vida por delante,
serás mis sucesiones de viviente.
Jorge Guillén.
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