jueves, 18 de septiembre de 2014

Revolución.





Siempre habrá nieve altanera
que vista el monte de armiño
y agua humilde que trabaje
en la presa del molino.

Y siempre habrá un sol también
—un sol verdugo y amigo—
que trueque en llanto la nieve
y en nube el agua del río.


León Felipe.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

La Palabra.




Esas risas esos otros cuchillos esa delicadísima penumbra
Abre las puertas todas
Aquí al oído voy a decir
(Mi boca suelta humo)
Voy a decir
(Metales sin saliva)
Voy a hablarte muy bajo
Pero estas dulces bolas de cristal
estas cabecitas de niño que trituro
pero esta pena chica que me impregna
hasta hacerme tan negro como un ala
Me arrastro sin sonido
Escúchame muy pronto
En este dulce hoyo no me duermo
Mi brazo qué espesura
Este monte que aduzco en esta mano
este diente olvidado que tiene su último brillo
bajo la piedra caliente
bajo el pecho que duerme
Este calor que aún queda mira ¿lo ves? allá más lejos
en el primer pulgar de un pie perdido
adonde no llegarán nunca tus besos
Escúchame Más más
Aquí en el fondo hecho un caracol pequeñísimo
convertido en una sonrisa arrollada
todavía soy capaz de pronunciar el nombre
de dar sangre
Y...
Silencio
Esta música nace de tus senos
No me engañas
aunque tomes la forma de un delantal ondulado
aunque tu cabellera grite el nombre de todos los horizontes
Pese a este sol que pesa sobre mis coyunturas más graves

Pero tápame pronto
Echa tierra en el hoyo
que no te olvides de mi número
que sepas que mi madera es carne
que mi voz no es la tuya
y que cuando solloces tu garganta
sepa distinguir todavía
mi beso de tu esfuerzo
por pronunciar los nombres con mi lengua

Porque yo voy a decirte todavía
porque tú pisas caracoles
que aguardaban oyendo mis dos labios.



Vicente Aleixandre.

martes, 16 de septiembre de 2014

El Dechado.




¡Qué hermosa muestra eres, cielo azul del día,
a los despiertos ojos,
de lo despierto!

¡Qué ejemplo hermoso eres, cielo azul nocturno,
a los ojos dormidos,
de lo que sueña!



Juan Ramón Jiménez. 

lunes, 15 de septiembre de 2014

El mar, la mar.





¿Por qué me trajiste, padre,
A la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
Del mar?
En sueños, la marejada
Me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste
Acá?





viernes, 12 de septiembre de 2014

Aires.




¡Damas altas, calandrias! 
Junten su elevación 
algazara y montaña, 
todavía crecientes 
gracias a la mañana 
trémula del rocío, 
tan cándida y sin tasa, 
bajo el cielo inventor 
de distancias, de fábulas.

¡Libertad de la luz, 
damas altas, calandrias, 
lo rubio, lo ascendente!
Sean así la traza, 
tan simple aún, clarísima, 
de las profundas Nadas 
gozosas de los aires, 
con un alma inmediata, 
sí, visible, total, 
¡ah!, para la mirada 
de los siempre amadores 
¡Damas altas, 
calandrias!


Jorge Guillén.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Otoño.




Mujer densa de horas
y amarilla de frutos
como el sol del ayer.

El reloj de los vientos te vio florecer
cuando en su jaula antigua
se arrancaba las plumas el terco atardecer.

El reloj de los vientos
despertador de pájaros pascuales
que ha dado la vuelta al mundo
y hace juegos de agua en los advientos.

De tus ojos la arena fluye en un río estéril.

Y tantas mariposas distraídas
han fallecido en tu mirada
que las estrellas ya no alumbran nada.

Mujer cultivadora
de semillas y auroras.

Mujer en donde nacen las abejas
que fabrican las horas.

Mujer puntual como la luna llena.

Abre tu cabellera
origen de los vientos
que vacía y sin muebles
mi colmena te espera.



Gerardo Diego.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Brisa.






Parece que se persiguen 
las altas hojas del trigo.

Apretada prisa verde 
de limitado dominio 
nunca podrá como el agua 
desencadenarse en río, 
siempre entre cuatro paredes 
apretarán su bullicio.

Van y vienen preguntando 
sin encontrar lo perdido. 
Se dan de codos, se pisan, 
van y vienen sin sentido.

Contra la pared del aire 
los verdes cuerpos heridos.



Manuel Altolaguirre.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...