martes, 18 de marzo de 2014

Antes de la Ocultación.



Comencé a cantar entre dientes
por obedecer en la oscuridad absoluta
que no había hasta entonces conocido,
la vieja canción del agua todavía no nacida,
confundida con el gemido de la que nace;
el gemido de la madre que da a luz una y otra vez
para acabar de nacer ella misma,
entremezclado con el vagido de lo que nace, la vida parturiente.
Me sentí acunada por este lloro
que era también canto tan de lejos y en mí,
Porque nunca nada era mío del todo.
¿No tendría yo dueño tampoco?
La música no tiene dueño,
pues los que van a ella no la poseen nunca.
Han sido por ella primero poseídos, después iniciados.
Yo no sabía que una persona pudiera ser así, al modo de la música,
que posee porque penetra mientras se desprende de su fuente,
también en una herida.
Se abre la música sólo en algunos lugares inesperadamente,
cuando errante el alma sola, 
se siente desfallecer sin dueño.
En esta soledad nadie aparece,
nadie aparecía cuando me asenté en mi soledad última;
el amado sin nombre siquiera.
Alguien me había enamorado allá en la noche, en una noche sola,
en una única noche hasta el alba.
Nunca más apareció.

Ya nadie más pudo encontrarme.


María Zambrano.

lunes, 17 de marzo de 2014

Peregrino.




¿Volver? Vuelva el que tenga,
Tras largos años, tras un largo viaje,
Cansancio del camino y la codicia
de su tierra, su casa, sus amigos,
Del amor que al regreso fiel le espere.
Mas, ¿tú? ¿ volver? Regresar no piensas,
Sino seguir libre adelante,
Disponible por siempre, mozo o viejo,
Sin hijo que te busque, como a Ulises,
Sin Ítaca que aguarde y sin Penélope
Sigue, sigue adelante y no regreses,
Fiel hasta el fin del camino y tu vida,
No eches de menos un destino más fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto.


viernes, 14 de marzo de 2014

Ambición.




¡Quisiera ser viento! 
Ráfaga tendida
que arrastra en su beso
el polvo y la nube,
la rosa, el lucero…
-No brisa apacible
que finge despechos
y siembra caricias-.
Yo quiero fuego,
volcán de aire rojo
que enciende el secreto
de todas las ramas
y todos los pechos;
aquilón desnudo,
huracán de acero,
fragua donde forjan
su actitud los cuerpos.
¡Cuando voy a ti
quisiera ser viento,
para arrebatarte
más allá del cielo!

Ernestina de Champourcín.

jueves, 13 de marzo de 2014

Estaba tendido.





Estaba tendido y tenía entre mis brazos un cuerpo como seda. 
Lo besé en los labios, 
porque el río pasaba por debajo. 
Entonces se burló de mi amor.

Sus espaldas parecían dos alas plegadas. 
Lo besé en las espaldas, 
porque el agua sonaba debajo de nosotros. 
Entonces lloró al sentir la quemadura de mis labios.

Era un cuerpo tan maravilloso que se desvaneció entre mis brazos. 
Besé su huella; mis lágrimas la borraron. 
Como el agua continuaba fluyendo, 
dejé caer en ella un puñal, 
un ala y una sombra.

De mi mismo cuerpo recorté otra sombra, 
que sólo me sigue a la mañana. 
Del puñal y el ala, 
nada sé.



Luis Cernuda.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Arbolé, arbolé.




Arbolé, arbolé
seco y verde. 
La niña de bello rostro
está cogiendo aceituna.
El viento, galán de torres,
la prende por la cintura.

Pasaron cuatro jinetes,
sobre jacas andaluzas.
con trajes de azul y verde,
con largas capas oscuras.
“Vente a Granada, muchacha.”
La niña no los escucha.

Pasaron tres torerillos
delgaditos de cintura,
con trajes color naranja
y espada de plata antigua.
“Vente a Sevilla, muchacha.”
La niña no los escucha.

Cuando la tarde se puso
morada, con luz difusa,
pasó un joven que llevaba
rosas y mirtos de luna.
“Vente a Granada, muchacha.”
Y la niña no lo escucha.

La niña del bello rostro
sigue cogiendo aceituna,
con el brazo gris del viento
ceñido por la cintura. 
Arbolé arbolé
seco y verde.


martes, 11 de marzo de 2014

En los almendros precoces.




En los almendros precoces
un candoroso aleluya.
 Los tomillos tienen flor
Y olor de niña desnuda.
 Sólo los chopos más verdes
huelen a verdes de luna.
 Los vericuetos del monte
suben y quieren que suba.
 Como las vides, mi agraz
Siente promesas de azúcar.
 Los tomillos tienen flor
Y olor a niña desnuda.
 Sólo los chopos más verdes
Huelen a verdes de luna.


Juan José Domenchina.


11-M
No os olvidamos.



lunes, 10 de marzo de 2014

Vega en calma.



Cielo gris.
suelo rojo…
De un olivo a otro
vuela el tordo.
En la tarde hay un sapo
de ceniza y de oro.
Suelo gris.
Cielo rojo…
Quedó la luna enredada
en el olivar.
¡Quedó la luna olvidada!

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...