jueves, 13 de marzo de 2014

Estaba tendido.





Estaba tendido y tenía entre mis brazos un cuerpo como seda. 
Lo besé en los labios, 
porque el río pasaba por debajo. 
Entonces se burló de mi amor.

Sus espaldas parecían dos alas plegadas. 
Lo besé en las espaldas, 
porque el agua sonaba debajo de nosotros. 
Entonces lloró al sentir la quemadura de mis labios.

Era un cuerpo tan maravilloso que se desvaneció entre mis brazos. 
Besé su huella; mis lágrimas la borraron. 
Como el agua continuaba fluyendo, 
dejé caer en ella un puñal, 
un ala y una sombra.

De mi mismo cuerpo recorté otra sombra, 
que sólo me sigue a la mañana. 
Del puñal y el ala, 
nada sé.



Luis Cernuda.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Arbolé, arbolé.




Arbolé, arbolé
seco y verde. 
La niña de bello rostro
está cogiendo aceituna.
El viento, galán de torres,
la prende por la cintura.

Pasaron cuatro jinetes,
sobre jacas andaluzas.
con trajes de azul y verde,
con largas capas oscuras.
“Vente a Granada, muchacha.”
La niña no los escucha.

Pasaron tres torerillos
delgaditos de cintura,
con trajes color naranja
y espada de plata antigua.
“Vente a Sevilla, muchacha.”
La niña no los escucha.

Cuando la tarde se puso
morada, con luz difusa,
pasó un joven que llevaba
rosas y mirtos de luna.
“Vente a Granada, muchacha.”
Y la niña no lo escucha.

La niña del bello rostro
sigue cogiendo aceituna,
con el brazo gris del viento
ceñido por la cintura. 
Arbolé arbolé
seco y verde.


martes, 11 de marzo de 2014

En los almendros precoces.




En los almendros precoces
un candoroso aleluya.
 Los tomillos tienen flor
Y olor de niña desnuda.
 Sólo los chopos más verdes
huelen a verdes de luna.
 Los vericuetos del monte
suben y quieren que suba.
 Como las vides, mi agraz
Siente promesas de azúcar.
 Los tomillos tienen flor
Y olor a niña desnuda.
 Sólo los chopos más verdes
Huelen a verdes de luna.


Juan José Domenchina.


11-M
No os olvidamos.



lunes, 10 de marzo de 2014

Vega en calma.



Cielo gris.
suelo rojo…
De un olivo a otro
vuela el tordo.
En la tarde hay un sapo
de ceniza y de oro.
Suelo gris.
Cielo rojo…
Quedó la luna enredada
en el olivar.
¡Quedó la luna olvidada!

viernes, 7 de marzo de 2014

Un Criminal.



El acusado es pálido y lampiño. 
Arde en sus ojos una fosca lumbre, 
que repugna a su máscara de niño 
y ademán de piadosa mansedumbre. 
Conserva del obscuro seminario 
el talante modesto y la costumbre 
de mirar a la tierra o al breviario. 
Devoto de María, 
madre de pecadores, 
por Burgos bachiller en teología, 
presto a tomar las órdenes menores. 
Fue su crimen atroz. Hartóse un día 
de los textos profanos y divinos, 
sintió pesar del tiempo que perdía 
enderezando hipérbatons latinos. 
Enamoróse de una hermosa niña, 
subiósele el amor a la cabeza 
como el zumo dorado de la viña, 
y despertó su natural fiereza. 
En sueños vio a sus padres —labradores 
de mediano caudal— iluminados  
del hogar por los rojos resplandores, 
los campesinos rostros atezados. 
Quiso heredar. ¡Oh guindos y nogales 
del huerto familiar, verde y sombrío, 
y doradas espigas candeales 
que colmarán las trojes del estío!. 
 Y se acordó del hacha que pendía 
en el muro, luciente y afilada, 
el hacha fuerte que la leña hacía 
de la rama de roble cercenada. 
Frente al reo, los jueces con sus viejos 
ropones enlutados; 
y una hilera de obscuros entrecejos 
y de plebeyos rostros: los jurados. 
El abogado defensor perora, 
golpeando el pupitre con la mano; 
emborrona papel un escribano, 
mientras oye el fiscal, indiferente, 
el alegato enfático y sonoro, 
y repasa los autos judiciales 
o, entre sus dedos, de las gafas de oro 
acaricia los límpidos cristales. 
Dice un ujier: "Va sin remedio al palo". 
El joven cuervo la clemencia espera. 
Un pueblo, carne de horca, la severa 
justicia aguarda que castiga al malo.


Antonio Machado.

jueves, 6 de marzo de 2014

(De Jardines Lejanos) VI



No hay sol; el cielo de invierno
es de bruma y nubes blancas;
sólo hay un raso celeste
sobre la saraucarias.

La avenida abre su sueño
llena de mujeres pálidas ...
los vientos están jugando
con las sedas perfumadas.

Hay carícias como rosas
en la lívida mañana;
la carne en flor da el perfume
que han perdido las acacias.

Es un pecado discreto,
es una carne cristiana
que va a misa, con un lirio
entre rosas deshojadas;

carne que nunca podrá
sobre la dulce frescura
de las espaldas románticas ...

en la mañana galante
rezan a Dios las campanas;
desde dentro están llamando
los corazones en gracia. 

¡Fondos de oro, con albores
floreados, con fragancia
de purezas sin latido,
con dulzura de gargantas!

Pero el cielo gris ha puesto
muy rosas todas las almas
y tiende rasos celestes
sobre las araucarias ...


Juan Ramón Jiménez.

miércoles, 5 de marzo de 2014




Huele a sol y a resina.
crece el pino apuntando 
a una meta celeste.
La mañana suspensa 
en un jardín remoto,
una rosa perdida
que perfuma el recuerdo.
¿Terminar el poema?
dejarlo tembloroso
como una rosa viva
pendiente de su sombra.
Aletea el silencio.
Alguien viene a buscarme
y huele a eternidad
solamente un minuto.


  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...