miércoles, 22 de enero de 2014

Te diré el secreto de la vida.




El secreto de la vida es intercalar
entre palmera y palmera un hijo pródigo
y a la derecha del viento y a la izquierda del loco
conseguir que se filtre una corona real
Levántate cada día a hora distinta
y entre hora y hora
compóntelas para incrustar un ángel

Nada hay como un suspiro intercalado
y entre suspiro y suspiro
la melodía ininterrumpida

Déjame que te cante
la grieta azul y el intervalo.



Gerardo Diego.

martes, 21 de enero de 2014

Le obliga a que la mire...



Es fruto agraz al paladar 
y sedoso para los labios 
que han conocido su contorno 
y percibieron la afluencia. 

Ella jugaba aquella noche 
cautivada por la ternura 
de una voz que a su decisión 
sólo dijo: si tú lo quieres... 

Ahora le obliga a que la mire, 
para que vea lo que es suyo 
y lo que luego ha de perder 
cuando se aparte de sus ojos.

José Agustín Goytisolo.

lunes, 20 de enero de 2014

Vals en las ramas.

Cayó una hoja 
y dos 
y tres. 
Por la luna nadaba un pez. 
El agua duerme una hora 
y el mar blanco duerme cien. 
La dama 
estaba muerta en la rama. 
La monja 
cantaba dentro de la toronja. 
La niña 
iba por el pino a la piña. 
Y el pino 
buscaba la plumilla del trino. 
Pero el ruiseñor 
lloraba sus heridas alrededor. 
Y yo también 
porque cayó una hoja 
y dos 
y tres. 
Y una cabeza de cristal 
y un violín de papel 
y la nieve podría con el mundo 
si la nieve durmiera un mes, 
y las ramas luchaban con el mundo 
una a una, 
dos a dos, 
y tres a tres. 
¡Oh duro marfil de carnes invisibles! 
¡Oh golfo sin hormigas del amanecer! 
Con el muuu de las ramas, 
con el ay de las damas, 
con el croo de las ranas, 
y el gloo amarillo de la miel. 
Llegará un torso de sombra 
coronado de laurel. 
Será el cielo para el viento 
duro como una pared 
y las ramas desgajadas 
se irán bailando con él. 
Una a una 
alrededor de la luna, 
dos a dos 
alrededor del sol, 
y tres a tres 
para que los marfiles se duerman bien.





viernes, 17 de enero de 2014

El ángel bueno.



Vino el que yo quería
El que yo llamaba.
No aquel que barre cielos sin defensas.
Luceros sin cabañas,
Lunas sin patria,
Nieves.
Nieves de esas caídas de una mano,
Un nombre,
Un sueño,
Una frente.
No aquel que a sus cabellos
Ató la muerte.
El que yo quería.
Sin arañar los aires,
Sin herir hojas ni mover cristales.
Aquel que a sus cabellos
Ató el silencio.
Para sin lastimarme,
Cavar una ribera de luz dulce en mi pecho
Y hacerme el alma navegable.


Rafel Alberti.

miércoles, 15 de enero de 2014

Cerezas.



A Elizabeth.

Esa mujer que ahora mismito 
se parece a santa Teresa 
en el revés de un éxtasis  
hace dos o tres besos fue 
mar absorto en el colibrí 
que vuela por su ojo izquierdo 
cuando le dan de amar 
y un beso antes todavía  
pisaba el mundo corrigiendo la noche 
con un pretexto cualquiera, 
en realidad es una nube 
a caballo de una mujer , 
un corazón que avanza en elefante 
cuando tocan el himno nacional 
y ella rezonga como un bandoneón 
mojado hasta los huesos 
por la llovizna nacional 
esa mujer pide limosna en un crepúsculo de ollas 
que lava con furor, con sangre, con olvido  
encenderla es como poner en la vitrola un disco de gardel  
caen calles de fuego de su barrio irrompible 
y una mujer y un hombre que caminan atados 
al delantal de penas con que se pone a lavar  
igual que mi madre lavando pisos cada día 
para que el día tenga una perla en los pies  
es una perla de rocío  
mamá se levantaba con los ojos llenos de rocío  
le crecían cerezas en los ojos 
y cada noche los besaba el rocío  
en la mitad de la noche me despertaba el ruido de sus cerezas creciendo  
el olor de sus ojos me abrigaba en la pieza  
siempre le vi ramitas verdes en las manos con que fregaba el día  
limpiaba suciedades del mundo 
lavaba el piso del sur 
volviendo a esa mujer 
 en sus hojas más altas se posan 
los horizontes que miré mañana  
los pajaritos que volarán ayer 
yo mismo con su nombre en mis labios. 




martes, 14 de enero de 2014

Vida.





Entre mis manos cogí
un puñadito de tierra.
Soplaba el viento terrero.
La tierra volvió a la tierra.
Entre tus manos me tienes,
tierra soy.
El viento orea
tus dedos, largos de siglos.
Y el puñadito de arena
- grano a grano, grano a grano -
el gran viento se lo lleva.



Dámaso Alonso.

lunes, 13 de enero de 2014

Posesión luminosa.



Igual que este viento, quiero figura 
de mi calor ser y, despacio, 
entrar donde descanse tu cuerpo del verano; 
irme acercando hasta él sin que me vea; 
llegar, como un pulso abierto latiendo en el aire; 
ser figura del pensamiento mío de ti, 
en su presencia; abierta carne de viento, 
estancia de amor en alma. 

Tú -blando marfil de sueño, nieve de carne, 
quietud de palma, luna en silencio-, 
sentada, dormida en medio de tu cuarto. 
Y yo ir entrando igual que un agua serena, 
inundarte todo el cuerpo hasta cubrirte, y, entero, 
quedarme ya así por dentro como el aire en un farol, 
viéndote temblar, luciendo, brillar en medio de mí, 
encendiéndote en mi cuerpo, 
iluminando mi carne toda ya carne de viento.

Emilio Prados.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...