viernes, 28 de junio de 2013

Un muchacho andaluz.



Te hubiera dado el mundo,
Muchacho que surgiste
Al caer de la luz por tu Conquero,
Tras la colina ocre,
Entre pinos antiguos de perenne alegría.

¿Eras emanación del mar cercano?
Eras el mar aún más
Que las aguas henchidas con su aliento,
Encauzadas en río sobre tu tierra abierta,
Bajo el inmenso cielo con nubes que se orlaban de
Rotos resplandores.

Eras el mar aún más
Tras de las pobres telas que ocultaban tu cuerpo;
Eras forma primera,
Eras fuerza inconsciente de su propia hermosura.

Y tus labios, de bisel tan terso,
Eran la vida misma,
Como una ardiente flor
Nutrida con la savia
De aquella piel oscura
Que infiltraba nocturno escalofrío.

Si el amor fuera un ala.
La incierta hora con nubes desgarradas,
El río oscuro y ciego bajo la extraña brisa,
La rojiza colina con sus pinos cargados de secretos,
Te enviaban a mí, a mi afán ya caído,
Como verdad tangible.

Expresión amorosa de aquel mismo paraje,
Entre los ateridos fantasmas que habitaban nuestro mundo,
Eras tú una verdad,
Sola verdad que busco,
Más que verdad de amor, verdad de vida;
Y olvidando que sombra y pena acechan de continuo
Esa cúspide virgen de la luz y la dicha,
Quise por un momento fijar tu curso ineluctable.

Creí en ti, muchachillo.
Cuando el amor evidente,
Con el irrefutable sol del mediodía,
Suspendía mi cuerpo
En esa abdicación del hombre ante su dios,
Un resto de memoria
Levantaba tu imagen como recuerdo único.

Y entonces,
Con sus luces el violento Atlántico,
Tantas dunas profusas, tu Conquero nativo,
Estaban en mí mismo dichos en tu figura,
Divina ya para mi afán con ellos,
Porque nunca he querido dioses crucificados,
Tristes dioses que insultan
Esa tierra ardorosa que te hizo y te hace.





jueves, 27 de junio de 2013


Quisiera Ser Convexo.


Quisiera ser convexo
para tu mano cóncava.
Y como un tronco hueco
para acogerte en mi regazo
y darte sombra y sueño.
Suave y horizontal e interminable
para la huella alterna y presurosa
de tu pie izquierdo
y de tu pie derecho.
Ser de todas las formas
como agua siempre a gusto en cualquier vaso
siempre abrazándote por dentro.
Y también como vaso
para abrazar por fuera al mismo tiempo.
Como el agua hecha vaso
tu confín - dentro y fuera - siempre exacto.


Gerardo Diego.

miércoles, 26 de junio de 2013


Desnudo.

Blancos, rosas... Azules casi en veta,
retraídos, mentales.
Puntos de luz latente dan señales
de una sombra secreta.


Pero el color, infiel a la penumbra,
se consolida en masa.
Yacente en el verano de la casa,
una forma se alumbra.


Claridad aguzada entre perfiles,
de tan puros tranquilos
que cortan y aniquilan con sus filos
las confusiones viles.


Desnuda está la carne. Su evidencia
se resuelve en reposo.
Monotonía justa: prodigioso
colmo de la presencia.


¡Plenitud inmediata, sin ambiente,
del cuerpo femenino!
Ningún primor: ni voz ni flor. ¿Destino?
¡Oh absoluto presente!



Jorge Guillén. 

lunes, 24 de junio de 2013


Como quien oye llover.




Como quien oye llover 
te pido que oigas mis versos: 
con atención tan profunda 
como se escucha el silencio. 

Como se escucha a los árboles 
cuando los menea el viento, 
Y caer, como hojas secas, 
las horas muertas del tiempo. 

Como el crepitar sonoro 
de las llamas en el fuego, 
y en los cielos el callado 
arder de los astros muertos.

José Bergamín.

viernes, 21 de junio de 2013

Mientras haya.

Mientras haya
Alguna ventana abierta,
Ojos que vuelven del sueño,
Otra mañana que empieza.
Mar con olas trajineras
Mientras haya
Trajinantes de alegrías,
Llevándolas y trayéndolas.
Lino para la hilandera,
Árboles que se aventuren,
Mientras haya
Y viento para la vela.
Jazmín, clavel, azucena,
Donde están y donde no,
En los nombres que los mientan.
Mientras haya
Sombras que la sombra niegan,
Pruebas de luz, de que es luz
Todo el mundo, menos ellas.
Agua como se la quiera
Mientras haya;
Voluble por el arroyo,
Fidelísima en la alberca.
Tanta fronda en la sauceda,
Tanto pájaro en las ramas
Mientras haya;
Tanto canto en la oropéndola.
Un mediodía que acepta
Serenamente su sino
Que la tarde le revela.
Mientras haya
Quien entienda la hoja seca,
Falsa elegía, preludio
Distante a la primavera.
Colores que a sus ausencias
Mientras haya;
Siguiendo a la luz se marchan
Y siguiéndola regresan.
Diosas que pasan ligeras
Pero se dejan un alma
Mientras haya;
Señalada con sus huellas.
Memoria que le convenza
A esta tarde que se muere
De que nunca estará muerta.
Mientras haya
Trasluces en la tiniebla,
Claridades en secreto,
Noches que lo son apenas.
Susurros de estrella a estrella
Mientras haya;
Casiopea que pregunta
Y cisne que la contesta.
Tantas palabras que esperan,
Invenciones, clareando
Mientras haya;
Amanecer de poema.
Mientras haya
Lo que hubo ayer, lo que hay hoy,
Lo que venga.




jueves, 20 de junio de 2013

Aquí, en esta orilla blanca.



Aquí,
En esta orilla blanca
Del lecho donde duermes,
Estoy al borde mismo
De tu sueño. Si diera
Un paso más, caería
En sus ondas, rompiéndolo
Como un cristal. Me sube
El calor de tu sueño
Hasta el rostro. Tu hálito
Te mide la andadura
Del soñar: va despacio.
Un soplo alterno, leve,
Me entrega ese tesoro
Exactamente: el ritmo
De tu vivir soñando.
Miro. Veo la estofa
De que está hecho tu sueño.
La tienes sobre el cuerpo
Como coraza ingrávida.
Te cerca de respeto.
A tu virgen te vuelves
Toda entera, desnuda,
Cuando te vas al sueño.
En la orilla se paran
Las ansias y los besos:
Esperan, ya sin prisa,
A que abriendo los ojos
Renuncies a tu ser
Invulnerable. Busco
Tu sueño. Con mi alma
Doblada sobre ti
Las miradas recorren,
Traslúcida, tu carne
Y apartan dulcemente
Las señas corporales
Por ver si hallan detrás
Las formas de tu sueño.
No lo encuentran. Y entonces
Pienso en tu sueño. Quiero
Descifrarlo. Las cifras
No sirven, no es secreto.
Es sueño y no misterio.
Y de pronto, en el alto
Silencio de la noche,
Un soñar mío empieza
Al borde de tu cuerpo;
En él el tuyo siento.
Tú dormida, yo en vela,
Hacíamos lo mismo.
No había qué buscar:
Tu sueño era mi sueño.

miércoles, 19 de junio de 2013

Soy yo quien anda esta noche.


Soy yo quien anda esta noche
por mi cuarto, o el mendigo
que rondaba mi jardín
al caer la tarde...? 


Miro en torno y hallo que todo
es lo mismo y no es lo mismo...
la ventana estaba abierta?
yo no me había dormido?

El jardín no estaba blanco de luna...? 

El cielo era limpio y azul... 
Y hay nubes y viento
y el jardín está sombrío...

Creo que mi barba era
negra... yo estaba vestido
de gris... y mi barba es blanca
y estoy enlutado... 


¿Es mío este andar? tiene esta voz
que ahora suena en mí, los ritmos
de la voz que yo tenía?
Soy yo...? 


O soy el mendigo que rondaba mi jardín
al caer la tarde...? 

Miro en torno... Hay nubes y viento...
El jardín está sombrío...

... Y voy y vengo... 

Es que yo no me había ya dormido?
Mi barba está blanca... 

Y todo es lo mismo
 y no es lo mismo..


Juan Ramón Jiménez.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...