
Cadencia y ritmo,
y augur de cosas que tú aventas
con tus dedos abiertos,
hacia mis ojos, recargados
de tu sospecha.
Comezón dolorosa
de tu ausencia,
y lento repasar entre las cosas
nuevas y entre las viejas.
Y cegadora nota última
-confirmación de la sospecha
que gravitaba en mis ojos-
cuando sucede la experiencia.
He buceado en la noche,
hundido mis brazos
-materia de la noche-,
y te he tropezado entre mis dedos,
concreta.
Vicente Aleixandre.