miércoles, 11 de septiembre de 2019

Escribir es nacer.


Hijo de la oración,
cada mañana
dejo el seno del cántico,
me desnudo del himno que se eleva
a la gloria de Dios
y desde el polvo
me atrevo a murmurar
tristes palabras.

Escribir es nacer,
dejar la cristalina
morada de inocencia
donde ya no estoy.

Mi verso tiene formas maternales;
es nube sobre el mar
y una gota de lluvia,
es niño que en la arena se entretiene
con las espumas y las caracolas.
Mi padre está en los cielos
y yo me siento alegre,
nacido de su Verbo,
de donde salgo cada día.

Manuel Altolaguirre.

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