
Aquel hombre no tuvo nunca historia,
Pero tenía Historia como todos
Los hombres. Cierta crisis... Le apenaba
Recordar. Una vez hablo, sereno.
Evoco mi prisión, no -mis prisiones-.
Fue muy breve mi paso por la cárcel.
Cárcel en horas de mortal peligro.
Nos rodeaban solo fratricidas.
-¿Hoy la suerte común será mi suerte:
Que sin forma de ley se me fusile
En nombre del Eterno, aquí tan bélico,
De sus milicias y de sus devotos?-
Confiar en mi estrella fue mi ayuda.
-¡No en Dios!- Andaba con los asesinos,
Según los asesinos y sus cómplices.
Jorge Guillén.