jueves, 20 de septiembre de 2018

Ira grande.


Frenética en su cólera
como rama de invierno
dibujaba en la niebla
su esqueleto de nervios,
desnuda de su sangre,
socavada de huesos;
no era mujer,
que era cabellera en incendio,
hecha ceniza
antes de gozar en el fuego.
Ira grande, tormenta,
arañando en el cielo.

Manuel Altolaguirre.


  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...