
Si todo fuera dicho
y entre tú y yo la cuenta se saldara,
aún tendría con tu cuerpo una deuda.
Pues ¿quién pondría precio
a esta paz, olvidado en ti,
que al fin conocen mis labios por tus labios?
En tregua con la vida,
no saber, querer nada,
ni esperar: tu presencia y mi amor.
Eso basta.
Tú y mi amor, mientras miro
dormir tu cuerpo cuando amanece.
Así mira un dios lo que ha creado.
Mas mi amor nada puede
sin que tu cuerpo acceda:
él sólo informa un mito
en tu hermosa materia.
Luis Cernuda.