miércoles, 21 de marzo de 2018

¡Oh, cómo me mirabas!.



¡Oh, cómo me mirabas!
Parecía
que te hubiera cortado mi crueldad
los parpados.

                                                  Y yo iba

-¡desde tan lejos, a tu lado!-
como un naufrago negro, a tu alma viva,
¡faro de eterna luz, mujer, sobre la carne
eternamente acogedora de tu orilla!



Juan Ramón Jiménez.

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