
Si de la tierra sube
contra la luz la música,
así contra el destello
de unos ojos estáticos
sube el calor de un cuerpo
al amor sometido.
Contra la mano o cielo
que la dicha contempla,
el son o ritmo o cántico
ofrece su batalla.
Luz y música enfrentan
sus dardos sin herirse.
Tierra y cielo se cruzan
resplandor y sonido.
Bajo mi pecho eres
lago, monte, llanura,
tierra sonora, dócil
a mi luz o a mi llanto.
Manuel Altolaguirre.