
Tú aquí delante.
Mirándote yo. ¡Qué bodas tuyas, mías,
con lo exacto!
Si te marchas, ¡qué trabajo
pensar en ti que estás hecha
para la presencia pura!
Todo yo a recomponerte
con sólo recuerdos vagos:
te equivocaré la voz,
El cabello ¿cómo era?,
te pondré los ojos falsos.
Tu recuerdo eres tú misma.
Ahora ya puedo olvidarte
porque estás aquí, a mi lado.
Pedro Salinas.