
Tus ojos son de donde
la nieve no ha manchado la luz,
y entre las palmas el aire
invisible es de claro.
Tu deseo es de donde
a los cuerpos se alía
lo animal con la gracia secreta
de mirada y sonrisa.
Tu existir es de donde
percibe el pensamiento,
por la arena de mares amigos,
la eternidad en tiempo.
Luis Cernuda.