
Ese muro de cal, lindo espejo
en que araña su luz la madrugada,
de infame gloria y muerte blasonada
coagula y alucina alba y reflejo.
Para siempre jamás.
La suerte echada.
El grito de la boca en flor rasgada
- en el cielo, un relámpago de espada –
y, opaco, en tierra, el tumbo.
Después,nada.
Y ahora es el reino de las alas.
Huele a raíces y a flores.
Y el decirme, decirte con tu sangre lo que sellas.
Por ti, porque en el aire el nebli vuele,
España, España, España está en pie, firme,
arma al brazo y en lo alto las estrellas.
Gerardo Diego.