viernes, 7 de febrero de 2014

Los Nombres.



Albor. El horizonte 
entreabre sus pestañas, 
y empieza a ver. ¿Qué? 
Nombres. 
Están sobre la pátina

de las cosas. La rosa 
se llama todavía 
hoy rosa, y la memoria 
de su tránsito, prisa.

Prisa de vivir más. 
A lo largo amor nos alce 
esa pujanza agraz 
del Instante, tan ágil

que en llegando a su meta 
corre a imponer Después. 
Alerta, alerta, alerta, 
yo seré, yo seré.

¿Y las rosas? Pestañas 
cerradas: horizonte 
final. ¿Acaso nada? 
Pero quedan los nombres.

Jorge Guillén.

  Noche inicial Cerrada. Campo desnudo.  Sola la noche inerme.  El viento insinúa latidos sordos contra sus lienzos. La sombra a plomo ciñe ...